MIS PÁJAROS CIEGOS


Si generosa, adorable y arrogante me quitaras la vida
y me devolvieras un sueño,
mis pájaros ciegos no chocarían contra las ventanas.
Si tuviera el derecho de permanecer en silencio,
si pudiera leerme impecable, sin mentiras,
el aliento que me queda no sería una cebolla negra.
Somos una generación de desgraciados
 tratando de sobrevivir  en una época difícil para una gente tan pequeña
que no sabe dejar su basura atrás.
No hay equilibrios en la vida después del diluvio,
nada nos llega justo cuando queremos
y siempre queremos la sombra de otro sitio.
El origen de mi fantasía se basa en una pezuña de dragón
tallada en piedra y perdida en un dique de hielo,
con alucinaciones de mi instinto primitivo,
con aludes de hielo y barro
mientras el amor fingido y la corriente
me jalan hacia la otra orilla que se desmorona
y desaparecen los afiches del mar con palmeras y canoas frágiles
y vuelve a aparecer una vida que se da a batazos

Francisco de Asís Fernández
Granada,18 de Agosto 2010.

ABRAMOS UN AGUJERO EN EL CIELO

Viendo una luz de neón bajo la lluvia
con ojos cansados y con una imaginación de poca monta
ensuciada con basura espiritual.    
Sintiendo que odio lo perfecto,
que  la lujuria es mi reino
y que el tiempo destruye lo que amo.
Sabiendo que la entrañable  soledad desencadena los sueños,
que el legítimo  yo sabe a sal lúgubre
sin salir de mi corazón,           
y que una basura no abandona el basurero.
Toda la vida en el espejo es atravesar el día,
desaparecer en la noche, 
quizás buscar demasiado.
Y cuando despierto vuelvo a convertirme en un desgarrado
con las cicatrices perdurables que me hicieron lo  soberbio de la ira
y una relación de amor tan destrozada.
Un enloquecido mar nos quita la memoria  y revuelca la pureza con el lodo.
¿Quién cantó lo altivo y esbelto del frenesí?
Nadie toca violín en las calles de Nicaragua,
no hay ningún organillero que cante su tristeza
en este abismo de  jazmines.
El gris salvaje de mi país haciéndome cobarde,
y rodeándome con la tormenta.
Me duele donde está dañado mi corazón.
De lo seguro a lo incierto soy parte de su crimen.
Se escucha el ruido del derrumbe
en estos caminos tremendamente confusos en un mazo de rosas.
Aunque para extraer la alegría de la vida
tengamos que abrir un agujero en el cielo
y romper, golpear y matar.

 

Francisco de Asis Fernandez
Granada, 10 de Julio,  2010

 

RUINA DE LA NOCHE

Bella y sin escrúpulos es una patria sin sueños.
Es una niña que amanece envejecida y sin ciudad interior
cuando no se acuerda de sus sueños
y ya no se deslumbra con el color de las naranjas.
A mí se me aparece con la noche
en la pesadilla de una fruta podrida
con el sudor de una bestia y sus pisadas insomnes.
Vive en los extravíos con  una niebla en el mar
en una balsa vacía de trucos y de pájaros.
Es una ruina de la noche
que te ofrece un crimen para que lo lleves en la frente,
un delirio abandonado y un paladar seco.
Bella y sin escrúpulos es mi patria sin sueños
y  la realidad ya no me urge para que sea feliz.

Francisco de Asis Fernandez

 

 

LA FABULA DEL SUEÑO DEL MENDIGO

 

Yo no quiero una tienda de tabacos Virginia
ni  otra  vida que no desafíe el delirio.
Lo que yo necesito es tener otro pasado:
una vida de marinero en la mar virgen
con una estrella purpura que me hable todos los días.
Loras, tucanes, oropéndolas en el Mombacho y en la cordillera de Amerrisque.
No quiero tener inmensos vacíos en mi maldito corazón
que siempre esta en el lugar equivocado en el momento equivocado.
Hay que mirar para atrás para que el futuro pueda alterarse.
Una vida como la de mi niñez es la que esperaba
pero ahora los ángeles que se me aparecen son de papel
y el mundo es una ruina humana con el telón sobre la nuca.
Dios lo ve  todo porque Dios está en todas partes,
pero no vio cuando mi vida tomo el atajo por Nicaragua,
un país que aparece y desaparece ante los ojos de todos.
 Tengo un país sin aura que no puede retener la felicidad por un instante.
Amo a una patria bella y tonta como a una bailarina de porcelana
que  tiene la boca abierta y abultada por el estupor.
Y siento que otros  la quieren con pasiones rusticas
y como si fuera una perra de nadie.
Con grasa y sangre la quieren.
En el suelo la quieren para que todo le duela.
No la ven que la vida  se le sale por los ojos.
Anoche soñé un sueño,
soñé que yo no quería una tienda de tabaco Virginia,
soñé que mi patria y yo éramos mendigos
y  que pedíamos estrellas en las calles para comer y vestirnos,
soñé que la gente nos ponía en la mano estrellas quebradas,
pedazos de sueños traicionados, mentiras reparadas,
palabras rencas con muletas y vendajes, discursos con cachivaches,
y  que en la madrugada nos habíamos puesto a contar nuestra fortuna
y que se la habíamos llevado a un relojero para repararla
y que el relojero no las había devuelto hecha un reloj con otro pasado,
y que andrajosos mi patria y yo nos habíamos despertado sin frio.

 

Francisco de Asis Fernandez

 

NOS ECHARON DEL PARAISO
Y AHORA TENEMOS LA TAREA DE MATAR

 

Nos  echaron del Paraíso
y ahora tenemos la tarea de matar.
Somos criaturas primitivas arruinándose la vida,
robándole sangre a un cadáver.
Se vive como un barco insignificante en medio del océano
siendo un transeúnte desconocido.
Fuimos elegidos para yacer en el fondo de la alegría
con un cisma en el corazón borrando el cielo con fantasmas.
Desde que nos echaron del Paraíso
el mar llueve sobre el cielo,
la tierra se hunde en el mar
y se disuelve en un adiós lejano.
Este maldito mundo  se agrandó como los pájaros,
como los trenes gigantes y  las ramas de corales
y vivimos tapando angustias con helechos de canciones.
Nos robaron el paraíso y la tierra se pobló de comadrejas.
Si la felicidad pasa por el prójimo,
si solo se puede llegar a Dios a través  del prójimo,
de quién soy prójimo si tengo tantos prójimos sin dicha?
Yo seré la grama de la tumba de mi prójimo
y  la muerte será la puerta estrecha
por  donde se otorguen los dones de la vida.
Aquí sólo crece la ilusión de los suicidas.
Esta extraña realidad es un animal rabioso
escondido en los rincones de un montón de nada.
Oigo el escándalo de mis pensamientos
y la música de guitarras secuestradas
en esta colonia humana de serpientes.
La tierra, el aire, el agua y el fuego
se marchitan en gavetas, cajas y cobertizos,
pero en una ceremonia desesperada por la vida
continúo  con el magín lleno de versos,
aunque siga mi corazón loco de hierro y arcilla
como una oveja devorada.

FRANCISCO DE ASIS FERNANDEZ

 

EN LA NOCHE ESTRELLADA

Mi mujer y yo muchas noches salimos a pescar estrellas.
Las pescamos en el fondo del cielo
con unos versos largos y tensos
que las hacen bajar hasta las palmas de las manos de Gloria
para que ella las convierta en sombras ahumadas
para acentuar la forma de sus ojos,
el dulce luminoso de sus ojos.
Nosotros no le tememos al vacío del cielo
ni a la inmensidad del horizonte.
Le tememos a la pequeñez de mi país con la tristeza de sus versos.
Una cosa lleva a la otra:
Dios puso demasiadas estrellas en el fondo del cielo
y pareciera que no soportan la libertad.
En el cielo resultan indefensas y sin mundo mejor.
Por eso sus tristezas, igual que las nuestras, se esconden en la luna llena.

 

RETABLO DE LA NOCHE

 A mi amigo Miguel d´Escoto

Ahora baja la noche a tejer  y destejer incertidumbres y soledades,
baja con ruidos dentro de mi hasta la nobleza de los árboles
y todo lo  calla  en el secreto  sobrenatural de lo sagrado de la muerte.
Baja con la Nebulosa de la Hormiga,  con la Nebulosa  del Ojo de Gato,
 con la Nebulosa del Cisne que es un burbujeante océano de hidrogeno
con pequeñas cantidades de oxigeno y azufre;
se teje  como una cordillera de colores y sombras y luceros
en la imagen de la noche estrellada como una cuna estelar,
se hila en la Constelación de la Serpiente
como una ventana abierta en medio de la noche estrellada
para que entren racimos de jóvenes estrellas íntimas y solas
en  un verso que se apodera  de mi vida como una tormenta,
 en un verso que me hace perder la belleza de la  impaciencia.
La noche  desdeña el realismo porque  ama la magia
que puede inventar  un jardín de piedras crueles, silencios,
acantilados duros, celos, malicias, inundaciones y huracanes
para que el poeta  lea poesía en voz alta
y ponga rosas mendigas en el pelo de su  amada
y los versos lo dejen sin tiempo para ordenar las  ideas.
 La noche se come las palabras
para que la belleza nos vuelva ciegos  y podamos verlo todo
sin que se nos corrompan el alma y el verso
cuando viajamos al primitivo humus de los instintos.
La guerra espiritual de los viejos hechiceros
es  para que la lucidez de la poesia sea un don y no una desgracia
y podamos reconocer  el rastro de los pájaros en la miel
y nos  gusten los momentos de calma antes de la tormenta,
es para que los sueños no continúen convirtiéndose en baratijas
y la realidad   no  abra su  puerta para dejarnos  morir afuera de la poesia
con arañas y serpientes en una desolada y mugrienta  calle
de esta ciudad que es la tierra de mis antepasados.

 

Francisco de Asis Fernandez

 

CRIMEN Y CASTIGO

A Gloria

Me queda lejos el mundo
y tu beso me viene desde la costa más lejana de  tu mundo,
viene navegando como un fotógrafo de paisajes
en el agitado mar de la ansiedad,
viene con los tesoros resucitados de los barcos de mis naufragios,
viene con la perla y el coral y la ruina de la lluvia,
viene con la urgencia de la agonía para llegar a mis labios antes de morir
para dejarme marcas de dientes y picotazos de ave,
viene con el abuso del poder de la espina contra la rosa,
viene hacia mi huyendo de amores inservibles en un tren que pita con aromas;
tu beso me viene con auges y caídas  y quemaduras en sus bordes,
me viene sin querer hablar enseñándome lo que sabe,
respirando dentro de una ballena, abriéndose como una guanábana,
sabiéndo que sabe sin saber que su latido es un crimen
que va a tener que pagar en la eternidad de mis versos.

 

Francisco de Asis Fernandez

NO SE LEER LA LUNA DE LOS MARINEROS

 

Mis pensamientos no saben leer la luna de los marineros.
Me llamo Francisco de Asis y no he cometido ningún crimen
pero mi cuerpo suda con el olor del miedo.
Tengo dedos rotos, corazón roto, y pongo canciones
para preguntarme si hay algún corazón disponible para cambiar el mío
que sólo conoce la rutina del condenado a muerte,
el pecado de la pereza y la virtud del ocio que se paga con soledad.
Puedo oír la invasión de mis pensamientos,
la confusión de los códigos, las sospechas, el estruendo de las mentiras,
la guerra espiritual entre mis héroes y mis villanos,
entre mis veteranos de guerras  que repudian antiguas verdades.
Puedo oír la invasión de mis pensamientos
que me dicen que mi país es un lugar peligroso y sin pudor
donde la noche se queda oscura sin el resplandor de un corazón,
que me hace sentir una bala golpeándome en el pecho
y me hace sonar peor de lo que soy.
La niebla es muy densa y mis pensamientos no distinguen la verdad.
Mi país tiene doscientos años de estar muriendo
y  todos sentimos la emoción del momento de su muerte,
sin la experiencia del actor que se ha muerto muchas veces
y ya sabe cómo morir.
Mi país se está  muriendo y sobrevive gracias a la niebla.
Se puede oír el mar en la tormenta apareciendo con flores.
Ya se puede sentir el olor de las uñas, de las aves y las bestias,
y  mis pensamientos no pueden leer la luna de los marineros.

 

Francisco de Asis Fernandez

 

DIOS ESCRIBIÓ ALGO BUENO EN RENGLONES TORCIDOS

Dios escribió algo bueno en renglones torcidos,
no se harta de oírnos
y hace que nos sintamos débiles e insignificantes.
Nos puso pólvora en la sien
para que vivamos con sentimientos de pánico.
Nos hizo animales salvajes con manos dulces y ásperas,
asesinos que dejamos una rosa blanca en la almohada de la victima ,
con amor para la belleza de las utopías
y con dolor para tratar con el mundo.
Dios pone flores en el paisaje y al hombre lo pone en el medio de la nada.
Dios hace fantasías inmensas para que no alcancen en el mundo,
escribe letras extrañas para que abramos la noche,
para que sin salir del laberinto y sin movernos de sitio
pongamos el futuro como un escombro de la memoria.
Dios nos hizo como un pajarito triste acurrucado en el vacío
que  siente dolor por la  traición de los sueños.
Nos puso saliendo de la guerra y sin saber cómo llegar a mañana
y creyendo que cada página era la última.
Escribió millones de páginas idénticas con la misma basura reciclada,
con  los mismos errores, con las mismas torpezas y borrones,
repitiendo el milagro interminable del dolor sobre la tierra,
del llanto incontenible, de la imagen del mal en el espejo turbio del bien.
Dios escribió el milagro de que nunca habría dos seres idénticos,
el milagro del nacimiento de la vida y el milagro del nacimiento de la muerte,
el milagro del relámpago interior que hace la infinita intensidad
de los grandes amores, los grandes odios y rencores
y la impureza brutal de la avaricia.
Es triste,  dolorosamente triste:
 la perfección del Universo no se compadece de la imperfección de los hombres.

 

Francisco de Asis Fernandez

LA FABULA DEL INMENSO ANIMAL

Había una vez un inmenso animal que medía 130.000 kilómetros cuadrados
con  las canillas de trapo y la cara al revés
¿queres queres que te lo cuente otra vez?
Había una vez, después del diluvio, cinco millones de hombres y mujeres
que querían salvar los rastros de sus sentimientos interiores
y solo oían voces desencajándose de cortezas primitivas
con el sarro inmaterial que sustituye el brillo de los ojos,
cuárzos y coágulos espirituales, fetos de flores,
canillas trapo y la cara al revés
¿queres queres que te lo cuente otra vez?
Por todos lados los rastros de la descomposición.
Con 200 años de rosas en el estupor de la tortura
ya a nadie le extraña su muerte.
Somos ese animal corriendo detrás de ese país que se borra.
Somos cinco millones de muertos en el tribunal de la angustia
recitando una poesia sin camisa en el hielo de la calle
con versos que ya no hablan de sentimientos sino de resentimientos.
Ya no quedan votos de fe para tantos culpables.
Todos murmuramos en las esquinas y en los rincones
y estamos cansados de tener tanto miedo.
Este inmenso animal nos da lo que nos quita
y todos nos comemos la carroña de sus alas
y  ya no nos limpiamos ni las babas ni los desperdicios.
Ya  no vamos mas alla de nuestro miedo,
ya solo podemos contar con nuestro propio desprecio.
Había una vez un animal inmenso
que paso doscientos años ahorrando lagrimas
para gastarlas de una sola vez  en el próximo diluvio,
que se movía sin moverse
y cambiaba para que todo siguiera igual
¿queres queres que te lo cuente otra vez?

 

Francisco de Asis Fernandez

 

¿CUÁL ROSA DE LOS VIENTOS?

Todos los días mi amor a Nicaragua  es el milagro
de los siete días de la creación,
pero también la derrota que me muestra me hace la vida peor de lo que es.
Las roturas de la tierra,
las erosiones del suelo,
el hambre en las travesías,
las maldades y las omisiones.
Dios hizo al hombre y a la mujer
y  algo se salva porque también hizo que el amor sea duro de matar.
Porque nada es mas efímero que el hombre y la mujer
nada se repite mas que el hombre y la mujer.
y nada es mas mentira que el hombre y la mujer.
Aquí están las calas en la arqueología de la ansiedad de la carne,
aquí está el ímpetu de la piel.
La farsa es la realidad y el mundo es desechable,
se usa y se desmorona  como la vida de los artistas de cine.
La vida es una leona que ruge para esquivar los dolores.
Aquí faenan el golpe y el porrazo
para que los paraísos tengan remordimientos
y el cielo sea una tarima derrumbada.
Tengo urgencia de encontrar la ruta del polen y las mariposas,
el lado dulce del índice de la soledad,
los  nuevos equilibrios entre los plurales y los singulares.
No quiero extraviarme cuando salga de mi corazón
y me encuentre con la fuerza de cinco mil millones de desconocidos
preguntándose angustiados qué hacen en el mundo
con una agenda borrada
con un diálogo de sordos
con un hoy ensarrado
con el perfume de la rosa de los vientos en asociación ilícita para delinquir.
Quiero una carta de navegación,
una brújula y un compas,
para imaginar la distancia entre las estrellas
y las separaciones entre el tú, el yo y el nosotros,
para toparme con los güiriseros de la memoria del amor.
Ya nadie tiene motivos para confiar en la realidad
pero yo quiero ver en lo obscuro y descubrir cuál es la proa y cuál es la popa
para saber dónde queda la izquierda y dónde la derecha.
Siento que ni mi corazón ni mi patria pueden ser mi refugio
porque ya me han traicionado demasiado.
Siento que hay más de cuatro puntos cardinales
y no sé cuál es la llave para entrar y la llave para salir.
Siento que ya me cansé de que los poetas seamos los mendigos
sentados en un saco de oro
y que no podamos leer la cartografía para abrirlo.
Siento que no podemos seguir con la borrachera de la vida
que se vive antes de la muerte.

Francisco de Asis Fernandez

 

 AMANECE CON UNA LUZ IRREAL

Son las 4 de la mañana y empieza a amanecer en mi casa de Granada.
A esta hora las claves de la nada tratan de decirme todo.
El Toro, el Águila, el Cordero, el rostro humano,
sus voces interiores rápidas y furiosas como las tormentas,
mi océano agitándose y la estrella azul dándole color al mar
y yo desnudo, sin vida, en el medio del océano.
Aquí en la penumbra vivo más las ausencias
y tengo mas razones para amar lo que veo solo con los ojos cerrados,
para correr hacia adentro de mis años.
Y se me llena la boca de miedo a no quedarme solo con mi mundo de adentro.
Allí están mi madre y mi padre diciéndome los versos
con los que voy a reclamar mi lugar en el mundo,
téngo una hermana sin los rencores de la edad,
la casa del trino y del canario ,
una respiración sin rasguños,
y a mi madre que le pone los overoles azules a mi alma.
¿Por qué mis padres mal interpretaron las señales de su corazón
y salieron lastimados?
¿Por qué el capítulo final es una ventisca hostil que invade el claustro de mis Hadas
que dejan de tejer?
Amanece con una luz irreal en los restos sombríos del naufragio.
Si huyo hacia el pasado voy a encontrar cadáveres insepultos
que llueven y mojan el cielo de mi boca,
y si huyo hacia el futuro, donde Ítaca es una arena movediza
y solo duermo con un ojo abierto,
voy a ver imágenes que valen mil palabras
y símbolos que amé en mi niñez que valen más que mil imágenes.
Igual que todos los seres humanos me he pasado la vida imaginando la felicidad
y siento que ya no tengo cuerdas nuevas para una música nueva.

 

Francisco de Asis Fernandez

 

CONFESIONES DE MI ANGEL
Al poeta Ernesto Cardenal                                  

Los  ángeles se meten en mi pecho y me despiertan de la muerte.
me abren la vida con los pétalos de sus rosas y sus dedos.
No son ángeles tímidos que solo ofrecen la misericordia de la muerte,
son ángeles  primitivos, refinados y toscos,
que tienen la belleza del relámpago y la soledad de la locura.
Ángeles y demonios luchan dentro de mí para quedarse con mi alma.
Sueño y pesadilla me alteran el sentido de la vida.
Injertos  adueñándose en la profundidad de las heridas
del  tejido cerrado de la hoja en blanco de los sueños.
Me hacen la vida imposible
esas manos que salen de la nada en un mundo que se abre al abismo
y escriben mis poemas cuando entran y forman parte de mi alma.
Estos ángeles, adictos a la albahaca,
me hacen buscar el paraíso sin ponerme ideas de lo que es el paraíso,
esconden la verdad cuando hablan del paraíso,
 cuando hablan del alma del hombre en la tierra,
y cuando oprimen la verdad me aferran a la rabia.
Los hombres, a diferencia de los ángeles,  nacemos criaturas salvajes enfermas
y  los enfermos siempre morimos sin conocer el misterio de la muerte.
Dice mi ángel que por  eso hablamos de miedos que sugieren locuras
y    comprende que vivamos marcados por las equivocaciones.
Mi ángel calla cuando digo: “a veces estoy triste pero no quiero morirme”
o   cuando pienso que no quiero morirme rodeado de extraños.
Así las cosas, mi ángel no sufre penurias en mi alma, que es íntima y melancólica.
Le  hago  muchas  preguntas y no siempre espero respuestas.
Pero hoy me hizo una confesión que me hizo perder la fe en el hombre.
Me dijo que los ángeles no tienen tierra nativa y que su casa es el infinito,
que la tierra es la punta de una aguja en un inmenso pajar de estrellas,
que el Sol es como un grano de arena comparado con Sirio, Pollux, Arturo,
Rigel, Aldebarán, Betelgeuse, y la inmensidad inconmensurable de Antares,
que  nuestro mundo no cuenta ni sirve para nada en la noche estrellada,
que el hombre no es el dueño de la creación ni el centro del universo,
que somos como una letra menuda perdida en la Biblioteca de Alejandría,
que nuestros mares, cordilleras y continentes, los países y estados,
junto al amor y el odio que nos tenemos los seis mil millones de hombres y mujeres,
no significan nada en el Universo,
que solo somos quinientos cuarenta millones de kilómetros cuadrados,
seis mil cuatrillones de toneladas de roca,
mil trillones de toneladas de agua,
y que ni siquiera nos podemos distinguir desde los anillos de Saturno.
Me dijo que estamos solos, terriblemente solos dentro de nuestra soledad,
que  somos un imperceptible puntito azul en el cielo,
que todas nuestras guerras, nuestras grandezas y nuestras miserias,
 nuestra Historia, nuestro  arte, nuestra poesia, nuestras pasiones,
nuestra flora y nuestra fauna, nuestras razas y nuestras religiones,
estamos en  un barco a la deriva que nadie vio partir y nadie lo está esperando.

Y ahora  ya solo quiero rezar:
“ángel mío de mi guarda, dulce y fiel compañía,
 no me desampares, ni de noche ni de día”.

Francisco de Asis Fernandez

 

SOLO LA BELLEZA NUNCA ME HIERE

 

Mi última pelea antes de morir
quiero que sea con los ángeles.
Ellos me extraen la sangre casi hasta la muerte
en la belleza de la noche,
me ponen hambres desconocidas,
me enferman con amores incurables
y matan lo que amo.
Pido esa pelea porque mi padre hizo que mi boca
se me pusiera juglar, casi dulce como el jazmín,
y con la timidez de la rosa  cuando pierde sus pétalos antes de morir.
En esas peleas la rosa mata cuando muere.
Los ángeles son rastreadores y cazadores de sueños
y  encontré que los sueños me desprecian.
Sólo la belleza nunca me hiere.
Los ángeles no son mi vida ni mi nada, pero son mi todo.
Y ya no se cuál es la verdad y cuál es la ficción.
Repaso mi álbum de pedazos disuadidos por la cobardía,
asustado como un animal en un bosque en llamas,
y siento que he sido parte del cuerpo de la poesia de este rompecabezas.
Yo he visto la luz brillante de los ángeles
cuya luz cuando cierran los ojos no desaparece,
he visto ángeles en cuerpos equivocados
convencidos de que el defecto de su virtud es la resignación.
Ellos reconocen que todos somos extraños en algún momento
en este mundo de rameras y ladrones.
Mi última pelea antes de morir quiero que sea con los ángeles
que van a ser mis compañeros infinitos.
Ellos me quitan el corazón y me mantienen con vida.
No voy a pelear con esos ángeles desempleados que no son de ninguna parte,
con esos ángeles inestables que se le meten en el cuerpo a los gitanos
que no tienen otro oficio ni beneficio mas que cantar con su violin
y confunden dónde empieza todo con el dónde termina todo.
Voy a pelear con los ángeles que se despiertan en los sueños de los poetas
y  cuando abren la boca no se sienten culpables de nada
aunque nos dejan en la piel el raspado de sus uñas
y la respiración del desamparo.
Voy a pelear con los ángeles que no malinterpretan sus imágenes en el espejo
ni preguntan cómo se llega al horizonte.
 El horizonte siempre esta en el espejo de los ángeles
pero siempre quieren cambiar el pasado y el presente
de esta vida de flores de amaranto
que se me va apagando como una vela.

 

Francisco de Asis Fernandez

 

ROSA DE SANGRE

Los humanos seguimos siendo animales
y somos los primeros en entrar al edificio en llamas.
Es que ya no queremos   dejar de lastimarnos.
Machos, rudos y arrogantes,  tenemos una forma peligrosa de vivir
donde no estar desesperados es la idea de la felicidad.
Somos indigentes que orinamos las flores
en un mundo que ya no tiene verdades.
Nos estamos desgastando por fuera y por dentro
y solo nos resta decirnos:  las cenizas a las cenizas.
En este botadero de desperdicios me agarro pensando
que  somos una semilla de rabia convertida en rabia ciega.
El hombre es un animal peligroso
que espera  que los sueños le den sentido a la vida,
sabiendo que nunca va a tener suficiente verdad frente a sus ojos.
¿Con cuántas mentiras se hace una verdad?
En este mundo todos somos culpables de algo
y  el  mejor testigo de esta rosa de sangre es el que está muerto.
Ya nadie recoge estrellas en la noche,
nadie se las  encuentra caídas en la grama.
Tomo la noche y bebo vinos fuertes
ahora que las palabras de luto se sacan del océano
y la poesia es el refugio donde se esconden las vocales
porque las baladas se hacen con notas falladas y versos olvidados,
porque somos parte de una partitura que canta el abismo.
La gente envejece y olvida,  pero a mí me mantiene vivo
que mi padre paso cincuenta años de su vida
fundiendo palabras y picando imágenes dentro del poeta que fue
para heredarme los versos necesarios para vivir
y el pálpito de saber qué clase de flores quiero en mi funeral.

 

Francisco de Asis Fernandez

 

TODO LO QUE TENGO LO CAMBIO POR UN SUEÑO
A Gioconda Belli

Ya exhausto y vulnerable
la  suciedad que he recogido en mis 64 años
no me hace apto para cambiar el mundo.
A esta edad todo lo que propongo tiene que ser defectuoso.
Ya toque demasiadas impurezas
y llore cuando los sueños se convirtieron en pesadillas.
A esta edad uno cumple años de imperfecciones,
celebra onomásticos de mentiras y traiciones.
Cuando en la noche voy a dormirme
nada puro me llevo para alimentar los sueños.
La edad corta la vida así como el poeta corta un verso
y queda el muñon del alma sangrando en sus pedazos.
Quemaduras negras atraviesan la piel
cuando no podemos renunciar a nada porque ya no tenemos nada.
Viendo este país no podemos ser felices sin sentirnos culpables.
Estamos condenados a muerte y abrazamos con un sudor helado
como los enfermos que van a morir y no entienden su enfermedad
y buscan la manera de perdonarse.
Todo lo que tengo lo cambio por un sueño.
¿Pero dónde está ese mundo que no sea este malditamente previsible?
¿En dónde se encuentra la otra orilla que no sea esta de derrotas?
Solo tengo una procesión invisible de seres que me amaron
que desde el fondo de la escalera suben sus voces y me alcanzan,
y me hablan de poesia para completar mi vida.
Son fantasmas que cuchichean en medio de la noche,
invisibles como una palabra joven,
que no quieren que mi país sea un quetzal enjaulado,
que no quieren que me acerque al poder
para que cuando muera todos  olviden mis vicios
y solo recuerden mis virtudes.

 

Francisco de Asis Fernández

 

AYUDARIA MUCHO SI UNO PUDIERA VOLAR

A Gloria Gabuardi.
Desde la sala de Cuidados Intensivos-

Ayudaría mucho si uno pudiera volar
cuando se empieza un encantamiento,
cuando uno cierra los ojos para abrir el mundo.
Admiro el sueño de comernos nuestros corazones
y  aderezar mis ojos con miel y hojarasca,
verte como una leñadora que conoce el peligro de mi bosque,
verme poeta escribiéndole poemas a todas las mujeres del mundo
encíma del agua de tu río y en el aire de tu sombra
y tener nuestros cuerpos como un parque de diversiones.
Si supieras que el tamaño de mi ansiedad cuando te acercas
es del tamaño de mi herida cuando te alejas.
Para empezar, en un encantamiento no necesitamos ser las estrellas
ni ser un par de extras inservibles llenos de ruido y de furia
ni alimentar el cuerpo con amargos, dulces, salados, agrios y picantes,
porque basta un agujero en la tierra lleno de corazonadas
o una herida punzante para  que la ilusión desnuda
se vista de encantamientos y de aves migratorias.
El encantamiento aparece de repente
cuando uno levanta la vista y todo ha desaparecido
o después de un desolado canto donde todo ha terminado
y solo queda el perfume de una rosa de te
con un olor que exacerba la memoria
como un rastro de un animal peligroso que tiene que huir para sobrevivir.
El encantamiento aparece y te cambia la vida para siempre
y perdemos la cabeza creyendo que el amor
es lo único imprescindible entre el cielo y la tierra
porque en toda la maldita vida hemos estado sin el.
Y entonces desaparece la zona oscura de las tinieblas
y se estremece la masa animal sometida a la razón.
Entonces la noche se vuelve inteligente,
no provoca miedos y reconoce a la gente que la habita
y el encantamiento entra por la luz de sus ojos.
Entonces la noche no tiene estaciones y sólo conoce el clima del peligro,
bendice y maldice, ampara y desampara,
y no hay nada mejor que una ventana abierta a la noche frente al cielo.

Ayudaría mucho que uno pudiera volar
cuando se empieza un encantamiento
para que mi noche sea dueña de lo ajeno que tienes
y la única maldad que me queda haga su nido en mi muerte
con  una canción que nunca se borre de tu memoria.

 

Francisco de Asis Fernández

 

UN MUNDO FELÍZ

Si existiera un Reino mágico solo para nosotros
donde no fueramos prisioneros,
un universo inventado con acuarelas y palabras, cosquillas y frutas,
y el Sol dándose contra las paredes para iluminarlas;
un sistema sideral sin mujeres que lleven en el bolso el hacha y el amor,
un planeta en donde el hombre y la mujer
se dicen lo que nadie dice con el aroma de las palabras
y con guiños nutritivos;
un principio del mundo en donde los poetas escribamos poesía
sabiendo que vamos a morir
pero pensando en que somos eternos;
una luna con vida llena de pecados capitales  como balcones con flores
y niñas bien hormonadas haciendo sombreros con las plumas del cuervo de Poe,
con la energía salvaje de la belleza que se escucha a sí misma.
Si no hubiera nadie para oscurecer el agua
atrapado en las cañerías entre el cielo y el infierno.
Si hubiera un Reino del día que no arroje cuerpos a la noche
para que la maréa de la noche se los trague,
un Reino que no te ponga contra las cuerdas del suicida
y  que a la mujer no  le desprenda todas sus flores,
yo quisiera volver a nacer allí
para tener la luz de las estrellas inclinándose al sol,
una realidad detrás de la apariencia,
una naranja brillante
para poder esperar aunque tenga en contra a la esperanza.
Pero entre este mundo y el otro
está la enorme basura de la noche y del día,
atáda como el bien y el mal con el hilo azul de los sueños,
y yo toco su piel y puedo sentir su vida.

 

Francisco de Asis Fernández

 

LA DISOLUCION DE LOS SUEÑOS

Una generación traicionada es una rosa vacía.
Y ahora que me siento íngrimo como un avión en el cielo
estoy a punto de arrepentirme de todo.
De esta vida ya no puedo esperar una naranja brillante.
Y  quiero volver a empezar. Probar de nuevo.
Quiero resucitar para no equivocarme.
Quiero jugar como nunca y no quiero perder como siempre.
Quiero prometerme el futuro sin plantar heliotropos venenosos,
para que la noche se despida de mi
cuando aparezcan los primeros tímidos rayos del sol
y me hagan saber lo que hacen las estrellas cuando no brillan.
Quiero volver a la niñez. Quiero volver a intentarlo.
Un niño ve el mundo desde el lugar donde nació,
oye música y en sus oídos crecen flores extrañas.
¿De qué me sirve un corazón destrozado?
Quiero volver a empezar para no hablar con emociones vencidas
y con una pobreza que solo alcanza para tener esperanzas y sueños
(a mi la tristeza me hizo poeta
y tengo que reconocer que un mundo sin sueños
es un mundo de pájaros rencos y gritos sin sentido).
En esta vida siempre me han mentido la ira y el paraíso.
Quiero empezar de nuevo para que mi vida no sea un pueblo remoto,
una vela que alumbra con mucha sombra los destartalados  jardines colgantes de Babilonia.
Quiero oler una pequeña y delicada rosa en mis sueños ordinarios
y amarrar en un caballo de mar mi saco de miserias.
Quiero soñar que el día es luminoso y que la noche es oscura
y no tener que llorar cuando los héroes se convierten en villanos.
La tierra, el aire, el agua, el fuego, están manchados de sangre.
Quiero volver a empezar con los mismos sueños pero con otros compañeros de viaje.
A estos, cuando les cortan la cabeza siguen caminando.
Saben que para hacer lo que hacen no necesitan pensamientos.

 

Francisco de Asis Fernandez

 

LOS HEROES DE MI PAIS

Cuando le presentaron la cara que tenía al salir de la guerra
en donde todo  lo vivo del país se movía por la inspiración
y la vida y la muerte se hacía y se deshacía en versos y canciones,
se dio cuenta que todos habíamos sido derrotados.
Ahora tiene años de no soñar
y  lo bello esta debajo de la basura.
Cuando por las tardes termina de ver por la ventana
dice cosas con mucha tristeza arrancándose el vendaje:
“ nací en el infierno y viví una temporada con fuegos artificiales.
La vida es del vientre al hielo
y solo vi la felicidad espiando por una cerradura.
Mi vida es una mentira y es mejor beber hasta morir.
La vida después de la guerra es una guerra demasiado larga
y  ya sólo me queda la ira por compañía.
La vida ahora es perfectamente imperfecta.
Escupo sangre y las mujeres me dan besos babeados
y   el encanto de los demonios me tiene colgado de un garfio del pasado.
Todos mis compañeros de la guerra
sentimos que salimos de una película vieja,
donde al final nos vemos entrar a un basurero.
Mi país es un cadáver con la boca llena de hormigas
y no quiero que mis hijos se conviertan en mi.
Ahora me canso y tengo hambre y las estrellas en la noche huyen de mi.
He aprendido mucho de mis errores
pero ya no me aconsejo a mi mismo.
Los héroes somos unas vacas viejas buscando curanderas sentimentales
para aliviar la cara y el cuerpo y el alma, que nos quedó como saco de boxeo.
Los héroes no podemos sustituir la tristeza con nada.
Los poetas decían que nos parecíamos a los hijos de Príamo
y que llegamos a esta tierra, perra cruel,
embarcados en un barco griego que se llamaba el Agamenón  o el Medea.

Ahora estamos viejos. Nuestras cabezas son unas cebollas humanas
Y siento que nuestras vidas se fueron en el desaguadero.

Mucho trino de canario tiene mi pelo.
Mucho vuelo de pájaros aun mueve mis manos.
Mucha vela tiene mi pecho que el viento desgarra”.

 

FRANCISCO DE ASIS FERNANDEZ

 

EL MITO DE SÍSIFO

Mi país se llama Sísifo y tiene 200 años de estar desesperado.
Al amanecer pregunto por las estrellas de Sísifo
y los astros me responden que desde hace muchos siglos
se deshacen en cuarzos desperdiciados en volcanes dormidos
y que los despales inmisericordes de su verde cabellera
se ven desde el cielo como cicatrices en el cuerpo de la tierra.
Mi corazón hace que mi pulso desaparezca.
Sísifo tiene dos lados: uno hacia la luz y otro que da a la oscuridad.
Entra y sale de prisión. Es prisionero y carcelero.
Es un cuerpo despojado de todo. Esta muerto y respira.
Avanza en la neblina sin saber para dónde,
con una pesada carga que lo sangra y desgarra,
con ideas rotas, quebradas, y muertas
y con una historia que no tiene milagros.
Me dieron un Sísifo con una estrella vacía,
con un manantial seco y un jardín mudo,
que hace música a la luz de la luna
con porras y cacerolas y un balde de sapos y culebras.

Oigo la voz de Sísifo como si yo mi propia voz lamiera
al borde de la entrada que es el borde de la salida.
Sísifo huele a esperanza perdida.
Cuando manda cartas escribe su nombre en la arena del mar
y cuando hace examen de conciencia
encuentra el esplendor de sus cenizas.

FRANCISCO DE ASIS FERNANDEZ

 

UNA LUCHA PARA DESHOJAR UN JARDIN DE MARGARITAS

 

¿El suicidio, el azar , el amor o la locura?
Los románticos soñamos mucho y hacemos poco.
Soltamos y ponemos a correr la imaginación entre el pecho y la espalda
y  somos devorados por la soledad en borracheras y delirios.
Las penas, las alegrías el miedo, la esperanza
giran en nuestro alrededor con belleza entristecida.
Nos dan la rosa y el clavel
dentro  de las paredes ásperas que tiene la soledad.
Un romántico no tiene el corazón de un hombre ordinario
ni es mordido por una víbora  de segunda mano.
Los románticos olfateamos el rastro de las migajas de la belleza,
estámos atados y amarrados a la belleza como el mundo al crimen.
Vivimos el amor como que si lo hubiéramos vivido,
vivímos su leyenda como una loba con las fauces llenas de su sangre.
No somos seres comunes y corrientes.
Queremos conocer el mundo y cambiamos de ciudad sin movernos de sitio,
amanecemos  con guitarras, cuerdas de violín y mujeres con panderetas,
besamos pezones embadurnados de letras con rimas
que hablan de rios de un bosque salvaje
que junta el amanecer con el miedo de la noche.
Esta  amaneciendo y el mundo va a cambiar para que todo siga igual,
para  que volvamos a construir y desbaratar romances
y aullemos frente a la luna.
Es que tenemos una lucha a muerte en nuestros corazones
entre  el optimismo y el pesimismo, entre el me quiere y el no me quiere.
Una lucha para deshojar un jardín de margaritas.
Nosotros buscamos en los basureros los desperdicios del alma
y  los lavamos y los secamos en los tendederos de los circos
y nuestras penas se ven como animales disecados
pintados con los colores de los pintores impresionistas.
Los poetas románticos hacemos reuniones para contagiarnos el pesimismo,
para  discutir si somos el ser o la nada, si la nada es el fin de la historia,
o si con la muerte llegamos al fin de lo inútil.
Todos llegamos a esas reuniones en harapos y con muchas cicatrices.
Pero hay quienes llegan ciegos o sordos o con heridas recientes
que se hicieron contra los peñascos del mar
o en el sol calcinante  en los dias áridos del desierto
o en los refugios de tunantes embriagados de cielo.
Y hay quienes llegan y no se hartan de insultar
a los que se comen y gastan la belleza que nosotros producimos,
a los que no conocen el aire que respiran.

 

FRANCISCO DE ASIS FERNANDEZ

 

CUANDO REGRESÈ DE VERME EN TUS OJOS.

Para Gloria Gabuardi

Cuando regresé de verme en tus ojos
habían pasado siglos y  Babel ya estaba destruida.
Viendo tus ojos creo  el sueño de tocar el cielo con las manos,
y ahora vivo debajo de esos tejidos que hacen las hojas y las ramas
y los frutos de las arboladuras del bosque bajo el cielo.
Vivo más allá de la esperanza y más allá de la desesperanza,
fuera de la naturaleza del paraíso.
Los alimentos de mi vida son  el frio, la humedad, el moho,
lo insólito, lo onírico, la quimera, lo mágico, lo místico, lo misterioso,
lo espiritual, lo ilógico,  el tedio, la soledad,  la angustia, el silencio,
y lo intenso de la inmensidad del cielo.
Por eso soy un cobarde que le teme al amor
y le tiene pavor a la muerte.
El amor y la muerte le quitan y le devuelven el brillo a mis ojos,
me sacan el demonio del cuerpo,
me hacen regalarte  poemas absurdos como los rayos del sol y la Antártida,
me abren el olfato para sentir el olor animal de tu piel
y me hacen generoso para obsequiarte flores amarillas y un rio sin cauce.
Yo te amo y por eso el mundo no desaparece cuando cierro mis ojos.

 

Pero si yo no te amara el mundo se abrumaría despacito
y  yo no seria nadie en la soledad del cielo,
y no desenterraría las palabras que siembro con aullidos
y solo tendría la impureza brutal de este mundo
que lanza la poesía como un cadáver al mar
para desposar la crueldad con la envidia.

 

Francisco de Asis Fernández

 

Y LLORO,  ASI COMO LLORA UN ENAMORADO CUANDO TRAICIONA

¿De dónde viene esta basura que la marea  trae a mi playa?
Hay que meterla debajo de mis poemas.
Yo correteaba ranas y luciérnagas en el jardín
para encaramarlas en el cielo de la noche
y ahora tengo que gritar para que se despierten mis sueños.
Mis sueños  permanecen dormidos
desde que cambiaron la música y la letra de mis canciones
y el descaro y  la mentira desentonan mi melodía.
Ahora no se si el amor es un pretexto de mi poesía
para dejar que se esfume el mundo que soñé.
A mi edad es inútil repetir : sueña tanto/tanto sueña.
Ahora toco la guitarra para bailar mis tristezas,
para leerme el tarot con cuerdas reventadas.
Ahora solo el amor de las mujeres es mi alimento
y  mi  profesión es buscar y no encontrar.
Ahora solo me queda llorar
porque el mundo se deshace en mi pañuelo.
Y lloro, así como llora un enamorado cuando traiciona,
y  oigo el gemido y las últimas palabras  de mi amante
que se duerme para siempre, con una dormilona de seda azul,
y ya no entiendo lo que me dice antes de morir.

FRANCISCO DE ASIS FERNANDEZ

LA POESÍA
  A GLORIA GABUARDI


Cuando me hablas y desatas flores de tu boca.
Cuando respiras y exhalas jazmines como una ave del paraíso.
Cuando ocultas la realidad en la magia de tus manos.
Cuando eres un pájaro que canta la misma canción en el espacio.
Cuando la luna en el fondo de una botella abre la oscuridad.
Cuando la noche es un desierto azul minado de estrellas.
Cuando huyo de ti y corro tras de ti.
Cuando leo tu piel y es inútil la tristeza.
Cuando eres mi amante en un nido de colibrí.
Cuando descubro la seducción de tu diadema de diamantes.
Cuando la confesión sana mi alma.
Cuando mi amor llena la ciudad de señas y secretos.
Cuando el  éxtasis me venda las heridas y me roba la muerte.
Cuando tus ojos desamparan la luz del día.
Cuando beso tus pétalos y mi piedad se estremece.
Cuando quiero dejar letras de lo que soy
para que la gente diga mi nombre junto al tuyo.
Cuando tu sombra sitia el desastre de las virtudes.
Cuando la riqueza de mi amor pasa un camello por la aguja.
Cuando puedo meter el mar en un hueco de arena.
Cuando la lluvia asciende y moja las osas del cielo.
Cuando me arrebatas la esperanza.

FRANCISCO DE ASIS FERNANDEZ

 

MILLARES DE MUJERES JÓVENES EN EL MUNDO


Millares de mujeres jóvenes en el mundo
día a día salen al bullicio de las calles para ser felices,
para que el aire interior de sus colmenas no las asfixie.
Ellas pisan demasiadas mariposas en los tejados
y comen frutas de cristal y caballos y bestias y luceros salvajes
y hacen un acuerdo con la vida sin saber quien pone el precio.
Para sufrir hay que desear. Para no sufrir no hay que desear.
Yo las siento salir a esas pájaras felices  cuando casi es la mañana.
Siento su aroma cuando se desprenden de las angustias,
de los llantos e insomnios
que hacen la albañilería de sus casas como una piel viva,
cuando sueño que una de esas bellezas desinhibidas
va a enamorarse de mis versos,
que ellas y yo no vamos a quedar en las márgenes opuestas del río,
que los ríos de ellas y el mío nos caen del cielo con torbellinos
 y fluyen del infierno y no llegan al mar,
y que nunca es tarde para subvertir la inocencia
de este monje florista enamorado que soy
para dejarlas entrar a debajo de mi piel por una puerta secreta de urgencias
aunque pase el resto de mi vida en duelo y luto de mi, o resucite.

 

Francisco de Asís Fernández

 

MIS POEMAS SON UNAS MISERABLES BESTEZUELAS
   Para Orlando sobalvarro


Mis poemas son unas miserables bestezuelas
que han arruinado mi vida con una cadena perpetua.
Me rompen y no puedo recoger mis pedazos.
Hacen que mi corazón sea un pozo cavado con martillo,
me ponen el viento a mi espalda,
me obsequian  su ojo sangre y el clavel de sus labios
y riman lo que me dan y lo que me quitan.
Mis poemas han hecho que mi corazón no sea confiable ni culpable
y que mi ambición sea mas débil que mi esperanza,
que mi razón sea una película velada
que esta de acuerdo con no estar de acuerdo;
que demonios imperfectos  derramen sobre mí su sangre falsa
y que busque respuestas y solo encuentre preguntas.
Sin embargo, también por esas miserables bestezuelas
no he amado a nadie que no mereciera ser amada
y han empujado mi mano para lanzarles rosas,  agua de lluvia,
 letras de molde y corcheas estrujadas.
Pero creo que me quitan más de lo que me dan,
porque cuando mi cabeza está bien mi corazón está mal
y cuando mi corazón está bien me convierto en un viejo actor loco
 que defiende Camelót con una espada de cartón
y  me sale la Virgen en bicicleta
y no duermo ni de día ni de noche haciendo flores de humo
como un adicto a la agonía.
Entonces las miserables bestezuelas
vienen como manchas de tinta de un espíritu agotado
para meterme poemas ásperos en los bolsillos
y encuentro que es fácil mentirme a mí mismo
y se me borran las casitas de las estrellas en el cielo.

 

Francisco de Asis Fernandez

 

UNA GARZA BLANCA ENAMORADA

En el milagro de la vida
una garza blanca enamorada
danza sola en una inmensa costa vacía.
Baila en los escombros  de unos ramilletes  de heliotropos
y su música le viene de un mar roto,
de  no encontrar nunca lo que busco siempre,
de la  luna sobre su pecho,
y yo la oigo  gemir en lo profundo de la noche.
No puedo ver mas allá de la majestad de su camisón de plumas
y  no puedo confiar en ninguno de mis pensamientos
cuando veo que exhala  flores y romanzas por su pico.
Allí está  la danza  de esta pájara salvaje entre el mar, el laurel y el lirio,
Y siento que soy un carbonero sin sueños y sin tren para partir
que ama con rosas de carbón.
Veo la danza de la garza, sumergido en una marea de emociones
y mi corazón late como un forastero aterrado por la libertad,
que reconoce que su alma es inmadura y omisa lejos de la podredumbre
y no tiene palabras místicas  tatuadas en su cuerpo.