MONÓLOGO INTERIOR
I 

Nadie es mi alma
y está estropeada por la virtud.
Me metí en una novela equivocada
y quise cosas que no eran para mí.
Me vi en el espejo cuando mi rostro perdió el sentido
y miré el sentido cuando mi rostro perdió el espejo.
Me siento viejo y estafado
por las rosas inquietas de mis pensamientos.
Ya tengo el veneno de la vejez
y el rostro me lo veo cenizo, inexplicable y misterioso.
Hubo una tormenta en la tierra y hay un olor fresco en el cielo
y solo mis pensamientos arañan y torturan a las mariposas.
¿Lo que deseamos es lo que debemos ser?
¿Lo que debemos ser es lo que somos?
La vida es un lecho de rosas sangre.
Total: la poesía que viví no me hizo escalar el Kilimanjaro
ni me arrojó a los lugares secretos del mundo.
Me perdí a mí
y quiero perder la religión
que ve los atardeceres con los ojos cerrados.
Realmente Dios trabaja de manera misteriosa y hace maravillas:
te oculta todo o te revela todo frente a tus ojos:
aquí, los humanos se transforman en animales,
allá, ves que entre el hombre y el tigre vive el dragón,
allí, en medio de la noche, entre brumas y misterios,  
nos acariciamos como lo hacen los caballos y las yeguas:
topándonos  con las cabezas y mordiéndonos el cuello,
acullá, nos deshacemos de las mosquitas muertas
que hablan de cuerpos desnudos con palabras vestidas
porque queremos pezones púrpuras y sexo ardiente y sucio,
aquí , me rebelo cuando el matrimonio domestica lo salvaje,
y allá , por fin, nos damos cuenta que el corazón es sencillo
y que repararlo es lo complicado .


9 Febrero 2005 

 

    MONÓLOGO INTERIOR
  II


¿Quién elige su vida?
¿Y quién elige su muerte?
Hay días que cuando despierto en el lado oscuro del mundo
siento que estoy corriendo irreflexivo hacia la muerte,
que mi Ángel no podrá detener una mano asesina,
un accidente, un montaje de la casualidad trágica.
Entonces quiero construir una colina para desviar el viento.
Pero yo soy varios y cada uno de mis yo
quiere una vida diferente.
Héroe y víctima
no puedo hacer algo bueno sin hacer algo malo,
me salen voces hondas y quebradas entonando espirituales mestizos
y rituales mágicos tan antiguos como el canto íngrimo del gallo
y la raíz de la mandrágora.
¿El hombre contiene al poeta o el poeta contiene al hombre?
El soñador siente nostalgias de la vida que no ha vivido,
tiene jardines en la mente, frunce los labios y sopla los pétalos.
¿Será que cuando muera mi alma verá pasar mi cuerpo
como al cadáver de su peor enemigo?
Una vez tuve una visión desde la cima de mi vida
y ví, como en una película, promesas y sueños rotos,
de un hombre que se enorgullece de sus debilidades,
que ha pasado su vida buscando personas favoritas,
que ha estirado la verdad y pintarrajeado los cuentos.
Vi en la película de mi vida versiones peores de mí
dándole un mejor significado al mundo.

Cuando leo las líneas de mis manos,
las que tengo desde que nací.
Cuando leo las líneas de mis manos
y malinterpreto las como se llaman en el cielo.
Cuando leo las líneas de mis manos
y solo encuentro eclipses
pienso, artesano santero de instintos,
que si la vida te sale con barbas es San José,
y si la vida te sale sin barbas es la Virgen María.
La vida siempre te enseña los dientes.
    

Granada, 23 de Abril 2005.

 

MONÓLOGO INTERIOR
III

¿Quién soy y para qué estoy en el mundo?
¿Cómo voy a llenar los claros y las obscuridades
del caos de mi alma?
¿Cuándo en el aire de las mujeres esta el rumor de mi nombre?
Es cierto que el sol le da vida al mundo
pero ¿cuándo es que la luna esta cerca de mis manos?
 ¿Qué son para mí el amor, el destino, la poesía, la muerte?
Cuando recito oraciones invocando respuestas sobrenaturales,
es porque arrastro una vida fracasada?
¿El éxito en el mundo es el fracaso espiritual?
¿Esta sentada mi vida sobre mis excusas?
¿He justificado a mi espíritu y lo he consentido
hasta convertirlo en un impostor?
Nunca reprendí a mi espíritu
para que mi vida solo eligiera la libertad.
Entonces ¿qué impulso he omitido para lograr la felicidad?
Yo quiero llegar hasta donde me lleven los pájaros de mis pensamientos
y quiero llegar a la muerte sin ninguna aridez en el corazón,
quiero ser yo quien elija entre el impulso y la conciencia,
quiero tener virtudes rusticas preferidas
entre las vaqueras brillantes y triviales,
y quiero cometer los errores de las criaturas salvajes.
La libertad es para asomarse al abismo,
para darle belleza al mundo que iluminan las mujeres.
Cuando el sol se desliza debajo del horizonte
el poeta con una sola mirada ve el mundo de afuera
y el mundo de adentro,
con una sola mirada puede sustituir la realidad
y meter la magia en el mundo.
¿Tanta imperfección en el alma produce tanta belleza?
Si todo hombre tiene en su corazón la crueldad y la envidia del tirano
por qué el poeta que vive entre serpientes
nunca aprende a morder como serpiente?

Granada, 3 de Mayo 2005 

 

MONÓLOGO INTERIOR
IV 

Estoy en la cima de un peñasco oyendo el rumor del mar.
En el horizonte, en donde la tierra se encuentra con el cielo.
¿Cómo era mi letra cuando era niño?
Ahora estoy como los árboles
que pierden sus hojas preparándose para el invierno.
Es como una fuerza que se adormece.
La vida intensa del cielo la hacen el sol y la luna,
las estrellas y los planetas, el trueno y los relámpagos,
el viento y la lluvia.
La vida intensa de la tierra la hacen el agua y el fuego,
los metales, las madera y los suelos.
La vida intensa del hombre y la mujer
la hacen las pasiones truncas, los pensamientos y las desilusiones.
El cielo, la tierra y los hombres odiamos lo que somos.
¿Qué nos mantiene vivos?  Qué mantiene la muerte ?
Si yo fuera un hombre listo, y no lo soy, bromearía sobre el infinito.
¿Cuáles son los niveles de verdad que resiste el hombre?
¿Cuáles son las mentiras que amamos?
¿El honor y el deber tienen algo que ver con la esencia de la vida?
¿Qué tienen que ver el honor y el deber con la poesía?
Aquí está el cadáver que justifica la historia.
En los poemas de este cadáver
he visto crecer la cizaña junto a la rosa
porque cuantos más fracasos vivo más florece mi imaginación,
escribo más preguntas que respuestas,
me asustan más el trueno y el relámpago,
más que el exilio, la pobreza y los animales salvajes.

Granada, 23 de Mayo, 2005. 

MONOLOGO INTERIOR
V

La tristeza no tiene fin.
La tristeza mira por los ojos y habla por los labios,
ve sin disfraz el mundo que se realiza con lágrimas.
El dolor interior debe salir a la superficie
para que crezca como un tallo íntimo,
aunque la flor cuando se abre siempre queda presa del tallo
y con un pétalo ve el amor y  con otro la tristeza.
La soledad te hace respirar igual que la tristeza.
En la soledad se tienen pensamientos primitivos y salvajes
como los sacrificios humanos.
La soledad tiene el poder y la fuerza de una bailarina de Degas
y doma los acordes robustos de un piano tocado por el alma.
En la soledad observo el cielo y busco las estrellas,
doy pasos con los ojos vendados frente al precipicio,
soy un mortal equivocado en el lecho del río
con anguilas y cangrejos saliéndome de los ojos.
Siento que la vida que me queda no me deja tiempo para nada:
ni para las mujeres inteligentes y divertidas que sustituyen la verdad,
ni para el impulso de la naturaleza,
ni para experimentar cosas que solo se sueñan.
Tengo que confesar que en mi corazón
ya no encuentro verdades evidentes.
Con el rostro bañado en lágrimas
tengo que aceptar que he malgastado mi vida creyendo en las ideas.
Ahora empiezo a desaferrarme de las ilusiones,
a entender por qué mi vida no alteró el orden de la naturaleza.
¿Es despreciable el mundo?
Solo los jóvenes y los enamorados cambian el mundo.
En la soledad observo el cielo y busco las estrellas,
los astros te enseñan la virtud de la maldad,
la maldad de la virtud y que la libertad aterra.
¿Saben de libertad los moralistas?
Me angustia pensar que lo único que tiene sentido en el mundo
es el  movimiento de los astros.

Granada, 5 de Junio 2005

 
ILUMINACIONES
I


¿Quiénes habitan mis sueños?
¿Qué mares? ¿Qué riberas?
¿Se entremezclan a mi edad los sueños
con los desperdicios de la memoria?
¿Quiénes habitan esos subterráneos húmedos,
las brumas densas, las nubes y calles fangosas,
los bosques sombríos, mi niñez como un Stradivarius
entre un violentísimo huracán que no cesa de azotar?
Se me sueltan caballos desbocados en los aguaceros
y con la misma fuerza las dudas terribles
sobre el amor que me tuvieron.
En una iluminación oigo a mi abuela María Luisa
hablando mal de mi padre
y oigo el llanto secreto de mi madre,
en otra veo a un niño rogándole a una muchacha de la servidumbre
para que se desnude los pechos,
en otra veo a mi Comadre Mercedes y a la Aidita
cambiándome el pijama y las sábanas en la madrugada
cuando me hacía pipi en la cama,
y en una oscuridad oigo crepitar la imaginación de un niño
en el cuarto de chunches y juguetes viejos.
Como si fueran voces de una poesía de madera
devorada por el comején.
¿En estas cavernas yace el corazón que tuve en mi niñez?
Fueron un hogar íntimo inmenso con protecciones y desamparos.
Estos muebles emanan olores encerrados y mohos antiguos.
Aquí está la armazón en donde coloqué la tela de mi cielo.
Me acuesto en mi cama antigua de bronce y nácar,
abro los roperos a como se abrían los brazos de mi abuela Blanca Berta
y el viento silba y la lluvia cae fuerte
entre las filas de heliotropos y las murallas de los árboles.
Veo mi niñez enmudecida y radiante
que me dice que toda verdad está en los sueños y en las fantasías
y en la simplicidad rústica de los místicos.
Gracias a mi niñez oigo las voces de los pájaros,
en mis manos no se marchita la belleza,
no me entume el veneno de las serpientes
y las tigras sensuales arrullan mis sueños.

Granada 20 Dic. 2005

 

ILUMINACIONES
II 

Cuando los sueños nuevos perecen
y aún una rosa abierta se mece frente a tu puerta
con la fuerza de una imagen primordial,
pienso que la rosa tuvo una mejor vida que la mía.

La rosa es frágil como mis emociones
y a mi el amor y la agonía me dieron la verdad de su boca,
alegrías  perversas en los ojos y júbilos del desorden.

(Mi vida a cambio de un instante de la vida de una rosa).

Yo quiero exhumar mis rosas rojas y los largos inviernos
llenos de mujeres con vestidos de tirantes con aberturas en las piernas  que llegan donde quise vellos ligeros para posar la palma de mi mano,
hombros, brazos y pechos descubiertos
con piernas que se extendieron desnudas
hasta el rosado animal indómito de su entrepierna.

Todas ellas están en mis manantiales subterráneos
y para verlas hay que creer en las hadas
y creer en el poder sin culpas y el amor sin dudas
y en la locura de querer hermanar la sensatez con los sentimientos.

La caligrafía de la memoria se parece a la esgrima:
pone apariciones, roba imágenes y toca el corazón.
Para encontrar las iluminaciones
hay que destrozar la realidad y arrebatarse la memoria,
hay que ponerse el traje de fatiga del impulso y el instinto
y entender que a esta edad todo mundo disfraza sus olores.
Hay que saber descansar en los brazos del Dragón
antes de que se marchiten las rosas.
Para encontrar las iluminaciones en los manantiales subterráneos
hay que convertirse en la presa y en el predador 

Granada 1 de febrero 2006

LADY ELISABETH BRAUTHIGAM
A Lisandro Chávez Alfaro

 

Lady Elisabeth Brauthigam fue malditamente hermosa
como las aguas de un río fluyendo sin obstáculos ni fatigas.
Era experta en demoliciones humanas y no le tenía miedo a nadie.
El amor odia la libertad -decía-
y solo confió en sus instintos, en sus labios y sus caderas.
Blufileña de 1909 se montó en los vagones de la historia
y en los sueños de tener ferrocarril, carreteras, canal interoceánico,
aeropuertos internacionales y tiendas con el glamour de Nueva Orleáns.
Anduvo en los mismos vagones de verdades y mentiras
del General Emiliano Chamorro y de mi tío abuelo Ernesto Fernández,
que fue Intendente de la Costa en la época de los conservadores,
anduvo en el vagón de los generales  Carlos Pasos y Luis Beltrán Sandoval
en la Guerra Constitucionalista  y contra Sandino en la Montaña
de la mano del Poeta Manolo Cuadra
y en el vagón de páginas blancas y bellas de las novelas de Lisandro Chávez,
y nunca supo que sus vagones no tenían rieles
porque eran vagones pintados por Marc Chagall en el cielo de telas de la June Beer,
porque estaban montados en lunas de Valencia
o se escapaban como los peces de las profundidades de la Laguna de Perlas.
Lady Elisabeth Brauthigam era un pájaro acuático
que volaba y nadaba con soltura.
Ella tenía el poder de dibujar lluvias, vientos y nieves sobre la arena,
adivinar el final de las frases de sus amantes
y de jurar que las amantes siempre duermen con pistolas bajo las almohadas.
Lady Elisabeth Brauthigam fue una Emperatriz de mosquitos y lagartos
en el pantano del amor y la poesía.
“Hay que comerse lo que uno mata
y yo me comí a todos los hombres que maté –me dijo una vez -.
Lady Elisabeth Brauthigam fue una negra endemoniadamente hermosa
que murió en Granada a los 96 años con la distinción y el silencio del río Escondido
y con la majestad de las murallas de corales
de los Callos altaneros del Caribe nicaragüense.
¿Cómo eran los sentidos en su memoria?
¿Cómo eran a sus 96 el gusto, el olfato y el tacto de sus hombres?
¿Cómo eran las imágenes de sus espejos?
¿y aquel trago de aguardiente, con naranja, agua de rosas y menta
que se tomaba antes de hacer  el amor?
Lady Elisabeth Brauthigam tenía secretos tan profundos como el mar
y se murió por la alegría de cumplir sus primeros 96.

Granada, 25 de Febrero del 2006.

 

Una Página del Diario de Shakira

Otra vez me desvela la obsesión del poeta.
Otra vez siento que me pide que me desnude
bajo las malditas estrellas.
Otra vez quiere verme como un ángel
que tiene una corona hecha con capullos de rosas y girasoles.
Otra vez siento sus manos errantes sobre mis senos y mis palabras.
Otra vez me siento obligada a leer sus poemas
y entrar en esa selva de sentimientos humanos.
Otra vez siento que tengo que cumplirle a mi amante secreto.
Otra vez temo que mi fantasía degenere en demencia.

Árabe y esbelta, como un demonio,
soy el arca y la lira de este poeta nicaragüense
que cree que mi charral indómito de pelos
está hecho de serpientes
y que todas ellas cantan con mi voz;
que cree que mi cuerpo es una montaña rusa de emociones
montada en anillos, pulseras, collares y panderetas gitanas.
Yo soy la chaquira y la lentejuela de un poeta
templado por mi voz y por la zarabanda de mi cuerpo
que se suelta como un vendaval de alto voltaje
con sapos, culebras y maldiciones
encima del jardín de su paloma;
y otra vez soy su arca y su lira
cuando mete en mi cuerpo todos los animales salvajes
de una imaginación que no conoce la virtud ni el pudor
y quema Roma sobre las rosas puntiagudas de mis pezones.

Siento que con este amor secreto he sido tocada por un ángel
y que nunca tuve alas tan bellas.
Siento que nunca había vivido con tantas mentiras
y creyendo tanto en alguien hasta que parece verdad.

El alma de este poeta no siempre tiene el valor del León
pero se me impone su pensamiento en el campo de batalla
para que le baile y le cante ritos salvajes
dominados por el imperio de mi naturaleza,
para que me desnude y sea yo una celebración de la carne
y se me caigan como trapos las vergüenzas, sudores y recatos
empapados con mis perfumes húmedos y el éxtasis de la brama de mi baile.

Me angustia pensar que solo de él espero toda mi dicha.
Este jodido poeta se comunica conmigo desde sus sueños
mientras frota con poemas su pene iracundo
y oye las canciones que mi voz modula
o cuando me imagina como una ninfómana empedernida
encarnada en una encantadora de serpientes
que emerge de las mil y una noches de sus sueños y delirios.

Granada, 9 de Mayo 2006

 

MI AMIGO LEONEL VANEGAS

A los pintores
Alejandro Aróstegui
Orlando Sobalvarro   
Róger Pérez de la Rocha

¿Reveló el pincel los secretos de su corazón?
Sus últimos cuadros son los de un demonio
en el último piso del infierno,
cuando los terribles pensamientos invaden la mente.
Tenía dificultades con la felicidad
y pensaba que estaba alucinando.
Siempre estuvo esperando algo frente al paisaje
y ahí se sentía como un hijo succionando la vida desde adentro.
Pero era un intrépido albatros y le gustaba la orilla del mar
o se echaba unas paladas de tierra encima
para sentirse como un gusano saliendo de una manzana.
Vanegas tiene unos paisajes
de cuando los pájaros nadaban en el mar como los peces,
y de cuando la tierra era una bola de fuego en el espacio.
A veces se sentía como un gigante
que podía montar pájaros en el cielo,
pero siempre supo que toda alegría necesita una tristeza
para caminar de la mano.
La pintura de Vanegas tiene la ley de la gravedad de la poesía
que eleva las manzanas al cielo.
Le ofreció a la pintura la ruina de su vida.
Oía voces y recibía mensajes en sus sueños
y hacía pinturas para atraparlos .
Para Vanegas Marte era la estrella roja brillante
que aparece sobre el cielo de Nicaragua,
que se levanta en el Oriente cuando comienza a oscurecer
y sube toda la noche hasta ponerse en Occidente
perversa y excitante con alguna versión de la verdad.
Vanegas era como el mundo
que nunca sabe lo que necesita.
Sus espirítus venían desde abajo
y por ellos veía esos racimos humanos que afloran en la noche
y a través de ellos  tocaba los pensamientos que se agitan
detrás de rostros inexplicables.
Cuando íbamos a Granada y al Diriá
en los tejados veíamos beatas y palomas
y me oía de mis amores complicados:
que vienen cuando las odio y huyen cuando las amo.
Vanegas pintaba sus propias plumas para volar
y pintaba : de los ojos a la mano y de la mano a la tela.

Una vez pintó una Visagra roja
y las aletas de hierro se transformaron en alas de mariposa.
¿Con cuál color ocultaba sus temores?
¿Contra cuál color chocaron sus amores?
Vanegas tiró su vida desde aviones y precipicios
derramando rones en pezones que saben a cerveza,
bailando al ritmo de un corazón que se murmuraba con demonios,
en una frontera de soledad que nunca alcanzó la libertad.

Granada, 4 de Octubre del 2006
Día de mi Santo Patrono.

 

ESTA MUJER

 

¿Quiénes ha sido esta mujer
que ahora reconozco mía desde siempre?
Todas sus vidas anteriores me pertenecieron
y ahora me ama con la furia animal
del mar solitario.
Ostentosa y vulgar me abrió su corazón como un lirio;
extraña y misteriosa me habla en éxtasis
y sus palabras tienen poder de profecías.
Su belleza y su crueldad
la transformaron en una rosa del infierno
y el mundo debajo de su piel
es recóndito e infernal.
Ella invoca la espiritualidad desde las llamas.
En la profundidad secreta de sus fantasías
están el azufre y el magma subyugados por la música
y los cadáveres de sus amantes en otras reencarnaciones.
Sus sueños son primitivos
y amanece con la sangre del jabalí en su boca.
Ella asesina la belleza para ser impar en el mundo.
Se somete al martirio de la pasión
para redimir las impurezas
y su hechizo jamás se sacia.
Es una animala entera en todas las formas feroces
y el solo sonido de su nombre
me devasta como una despiadada exigencia.
Ella despierta las infinitas riquezas
que tienen los vándalos de mi alma.
Con ella padezco la libertad del espíritu
y la servidumbre del cuerpo.
Cuando me hace el amor y me desaliña,
cuando como un géyser me broto dentro de ella
y todo yo soy un fluido inmemorial,
su cuerpo arroja música
como un volcán en acordes primitivos
y yo soy su acústica y su ladera
por donde ella desliza los torrentes de su perversidad.
Su fortaleza humana se apoya únicamente en el instinto
y arde como un puñado de astillas.
Es una amapola azul y una ave asustada.

Yo puedo oler lilas y sus malvas en su pelo,
en su cabeza de intuiciones, viento y desiertos.
Es una ninfa de la calle, un corazón codicioso,
un incendio espiritual, una vagabunda triste,
y el miedo de perderla me puede convertir en asesino.

 

Granada 8 de Diciembre de 2006