HEDONISMO Y POESIA EN EL ARBOL DE LA VIDA
El árbol de la vida, poemario de Francisco de Asís Fernández (1945), editado por CNE, ANE-NORAD, 1998, En estos poemas Francisco de Asís cursa por diferentes vertientes poéticas temáticas que todas transitan hacia los senderos del
Hedonismo. Acordes líricos congruentes con los antiguos y nuevos tiempos o vientos de esta nueva era de la cultura hedonista. En al árbol de la vida se abre paso el amor y la belleza como estandarte. Esta poesía renuncia a la propuesta de vida estoica, ascética, por una búsqueda permanente de la felicidad, sin la cual tampoco tendría sentido el arte u oficio de vivir. Y sin que además por ello reniegue del acto inequívoco y humano de sufrir y dolerse, como manifestación plena de la vida misma, pero ya no como objetivos de purificación y camino de perfección humana, si no como actos irremediables e irredimibles. Para Francisco de Asís lo perfecto, lo bello radica en el arte de amar, de darse y negarse hasta fundirse en un todo orgásmico, universal. Se trata pues, para decirlo de alguna manera, de una poesía pagana.
Francisco de Asís en el Arbol de la vida recurre al génesis bíblico. Es adánico, paradisiaco. Se asume pues como origen de la vida, como un árbol de amor. Pero rescata el erotismo y la fusión indígena precolombina, y se pueden emparentar estos poemas con cierta poesía erótica recopilada por los frailes evangelizadores de la época colonial de las tribus de América Central. Son voces de los textos como en los Cantares de Dzitblaché, en la Ceremonia Kay nicte: “Quitaos vuestras ropas, desatad vuestras cabelleras, quedaos como llegasteis aquí sobre el mundo, vírgenes, mujeres mozas”. El ritual es la preparación femenil para la entrega de la virginidad a sus amados. La cita es de Mario H. en El Cuerpo: miradas etnológicas, en este trabajo también se aprecia el hedonismo de los indios Talamanca de Costa Rica, en los escritos dejados por Fray Pablo de Rebullida.
El árbol de la vida trata de una poesía hedonista radical, d un erotismo carnal, frutal, universal, elocuente. Un ejemplo se expresa en el siguiente verso: “Escapa alguien de la infinita crueldad del amor? Este darse, o negarse en ell otro, que eso es amar como acto verificable, concreto y no abstracto, de francisco de Asís me recuerda a Sade y un el verso de D.H. Lawrence: “Por qué tuvimos que ser sacrificados en el sexo? Es el clamor del que sufre la dualidad de ser y querer ser en el otro o la otra.
Como en Claudel aunque de manera tangencial, Francisco de Asís trata “el delicado y oscuro centro de la fe” (José M. Valverde). Entre lo pagano y lo místico del Cristianismo. Los versos largos discurren de forma prosaística. Se aparecen al “verset” claudeliano, versículos cercanos a los de whitman, aunque aveces corre el riesgo de dejarnos sin aliento, con una “casi oratoria más que lírica”, como resultado a veces del fraseo.
No obstante en los poemas del Arbol de la vida de este Asís Fernández postmoderno se siente el discutir de la pasión, el apasionamiento, las obsesiones frecuentes por la búsqueda de la belleza, del amor carnal y espiritual, la fusión plena y definitiva del hombre y la mujer en un solo cuerpo y en una sola alma. La negación ultima y definitiva como cumbre y éxtasis de los amantes.
Magníficos poemas son los rescatan nuestra identidad como un gran Arbol de la vida, nuestra vida erótica y que se canta con las voces del Reino de Xalteva, las raíces, nuestra heredad indígena, o también en Ars Moriendi o el arte de morir, que sigue en Cuando ya no este con ustedes, bien trovados poemas de largo aliento.
Autor constante de varios libros de poesía, ensayo y narrativa, Francisco de Asís Fernández, como bien señala Gioconda Belli, “Parece obedecer al misterio y maravilla del orden propio de la naturaleza”.
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