CEREMONIA DE INCORPORACIÓN DE

DON FRANCISCO DE ASIS FERNANDEZ

A LA ACADEMIA NICARAGÜENSE DE LA LENGUA.

 

 

ELOGIO DE LA POESÍA

Francisco de Asís Fernández

Discurso de Ingreso a la Academia Nicaragüense

De la Lengua

 

Sr. Director de la Academia Nicaragüense de la Lengua,

Don. Jorge Eduardo Arellano.

Sr. Sub Director de la Academia Nicaragüense de la Lengua, Dr. Carlos Tünnermann Bernheim.

Sr. Secretario de la Academia Nicaragüense de la Lengua, Don. Francisco Arellano.

Padrino Fernando Silva

Sres. y Sras. Miembros de la Academia.

Sr. Canciller de la República, Don Norman Caldera

Sra. Embajadora de México, Doña Columba Calvo

Distinguidos Invitados e Invitadas especiales.

Familia Mía: Gloria, Francisco de Asís, Camilo, Gloria Marimelda – Primos: Jaime Arellano y Nelly Harding de Arellano, María Luisa Arellano de Ramírez y Alejandro Ramírez, Juan Bautista Sequeira y Diana Baquero de Sequeira, Roberto Mejía Arellano, Roberto Benard.

Amigo José Antonio Alvarado

Amigos Todos:

Es un gran honor para mí incorporarme el día de hoy 23 de Agosto del 2006, como miembro correspondiente de La Academia Nicaragüense de la Lengua

Es un honor para mí que esta Corporación le haya encontrado suficientes méritos a mi poesía y que haya hecho una generosa valoración de mi obra poética, al extremo de considerarme merecedor de esta distinción extraordinaria.

Agradezco profundamente y en todo lo que vale este honor que le conceden a mi trabajo de poeta con la palabra.

 

Elogio de la Poesía

En la memoria del

Extraordinario Poeta y artista

Enrique Fernández Morales.

La palabra es de la boca a la libertad. Por eso los que trabajan con la palabra trabajan la Libertad, los que trabajan con la palabra hacen criaturas verbales que tienen vida eterna. Por eso los que trabajan con la palabra son prisioneros de una Pasión en su Vida que solo busca la libertad. Viven con libertad bajo palabra y para cumplir con la palabra sometida a la libertad. Y su mundo esta hecho de palabras.

El mundo de la palabra es el más sólido de los mundos. Todo el Universo mundo depende de las palabras. Esta Babel que compartimos tiene sus cimientos en la palabra. Y los conceptos corresponden a las palabras y adquieren sus significados por las palabras. La Historia del Hombre es la Historia de la palabra. La Historia de la Libertad es la Historia de la palabra. La Historia del origen de las especies, la Historia de las guerras, la Historia de la comprensión y de la incomprensión, la Historia del amor y del desamor, la Historia del Firmamento y del Romance de la Vía Láctea se hizo con palabras y con el sistema del lenguaje, con el Sistema Universal de las palabras.

Y también La Poesía esta hecha con palabras, y la Historia del hombre en la vida terrestre está hecha con palabras.

Los poetas queremos transformar el mundo y cambiar la vida, y solo dormimos en nidos de papel y en ellos separamos y mezclamos la virtud y la perversión del ser humano, lo racional y lo irracional, lo intuitivo y lo intelectual, lo espiritual y lo corporal, lo Apolíneo y lo Dionisiaco, el lenguaje y lo que queremos expresar, las pesadillas y los sueños, la plenitud y la abstinencia, las ficciones y el borrador de vida que vivimos, las obsesiones y el drama, el algo y la nada, las coincidencias y el destino, el humor y la lástima, lo insólito y el vacío y la mudez, dos seres idénticos contemplándose: uno que viene de la fantasía de la literatura y el otro que viene de la realidad, lo obvio y lo enigmático, la imagen y el contenido, ideas, sueños y pensamientos, la perversión y la perversidad, los modelos de vida que construimos en la niñez y los estropicios del alma, la paz de un solo salvaje y el gran teatro del mundo.

Por ese prodigio de la imaginación que desde niño vi en la poesía, nunca tuve otros héroes en mi vida más que los poetas. Y a mis héroes me los encontraba en mi casa todos los días. A Rubén Darío, a Salomón de la Selva, a Azarías Pallais, a Carlos Bravo, a Joaquín Pasos a Pablo Antonio Cuadra, a José Coronel, a Luis Alberto Cabrales, a Francisco Pérez Estrada, a mi padre el poeta Enrique Fernández, a Carlos Martínez Rivas, a Ernesto Mejía Sánchez, a Ernesto Cardenal, a Fernando Silva, me los encontraba todos los días en mi vida, así como los hombres primitivos hablaban y caminaban entre sus héroes y sus Dioses. Y una vez que fui con mi Colegio a una excursión a Ciudad Darío, mi padre me pidió que le trajera un puñado de tierra original del Patio de la casa donde nació Rubén Darío para ponerla Santificada en una urna encima de un altar junto a una bandera de Nicaragua y una fotografía de nuestro más grande héroe de la palabra, de nuestro más grande héroe del verso, de nuestro más grande héroe de la poesía que estaba entronizado en mi casa y vivía con nosotros

Mis héroes eran los poetas y el lenguaje de la pintura era el ángel tutelar de la poesía.

Mis héroes no tenían necesidad de salir en las películas pero estaban llenos de fantasías y entraron y salieron en la pantalla de mi vida desde siempre y para siempre. Mis héroes viven su propia vida y en sus obras dejan de ser sus sombras, le temen más a la muerte que a la vida, porque saben que el amor es más fuerte que la muerte. Son magos que producen conejos y cometas. Para los poetas las Islas de Granada parecen animales verdes reposando. Para los poetas la vida eterna es la soledad y la contemplación

Los Poetas viven con el Corazón, los sueños y las pesadillas: Con esas sucias bestezuelas que maltratan a los hombres.

Son como los niños que hablan con sus juguetes y como los juguetes que se encariñan con sus dueños. La belleza de las palabras es lo primero que descubre el hombre y el poeta encuentra cómo transformarlas hasta que pide misericordia, porque la vida, entonces, empieza a girar como si fuera un error sobre su propio eje donde termina y empieza la verdad de la mentira. Toda la verdad del mundo esta hecha con palabras. Las Historias de la verdad y de la mentira están hechas con palabras y los arqueólogos de las palabras hacen calas en el lenguaje para saber como vivían y pensaban en todos los pasados el hombre y la mujer cuando se decían la verdad y cuando se decían la mentira.

Yo no tuve el trabajo de inventar a mis héroes. Mis Héroes ya vienen en la historia sagrada y pagana de la literatura nacional y no tuve que inventar a los héroes de mis héroes, que después fueron también los míos, porque esos héroes ya vienen en la Historia de la Literatura Universal.

La Historia Universal esta poblada de Héroes de la literatura, de Héroes literarios capaces de todo lo imaginable; han poblado al mundo y le han dado personalidad y carácter a las geografías nacionales y a las Historias nacionales de Europa, Asia, África, América y Oceanía

Los grandes amantes y las grandes amantes, los grandes traidores y las grandes traidoras, las sabandijas de la Historia, la abnegación y las perversidades vienen en el relato oral que sobrevivió al paraíso terrenal, y que fue salvado por los más fuertes en el proceso natural de selección de las especies y rescatado del Diluvio Universal y distribuido en el mundo después de la Babel de los sueños del hombre de alcanzar el cielo y la perfección. El relato oral vive ahora impreso en el nido de papel en donde duermen y sueñan los poetas. Porque hay que reconocer, también, que los poetas dormimos en un nido de papel porque somos los seres mas desamparados, más desprotegidos del orbe cristiano, musulmán, ateo y chiíta. Somos los eternos damnificados de los terremotos y tempestades que provocan las pasiones de la realidad y las ficciones.

En la infinita diversidad del mundo de la naturaleza, en donde Dios nunca hizo dos seres idénticos, Dios hizo al poeta, Torre de Dios, Pararrayos Celeste, sensitivo y viviente y lo hizo con votos de pobreza e indefensión, al margen del poder, y lo hizo como el gran antihéroe de la sociedad. Mis Héroes son los antihéroes para los hombres del poder y de los Bancos, salvo honrosas excepciones entre la gente del poder y de los Bancos. Mis Héroes, que hacen la poesía, que es el producto que tiene la mejor calidad entre los productos exportables de Nicaragua, son vistos siempre como unos marginales y como unos antihéroes dentro de la tragedia inenarrable de la Historia de Nicaragua. Los Responsables de la tragedia, quienes han desbaratado y, malversado el país hasta llevarlo a la bancarrota moral y económica hacen de lado siempre al poeta para no darse cuenta de lo humano de su pensamiento, para no darse cuenta de la calidad de solidaridad humana que necesita un ser humano para vivir, del horizonte de sus reflexiones, de las injusticias que se cometen con el acaparamiento irracional de la riqueza. El poeta para vivir necesita la justicia social, y la justa distribución de la riqueza, necesita inversión en la educación, en la salud, en la vivienda, en la cultura, en la Democracia.

Pero Dios hizo al poeta como un perdedor exquisito. Y al político y al banquero como dos ganadores empedernidos. Al perdedor le dio la palabra, a los ganadores los números. En los informes financieros los números están en negro y las palabras aparecen en rojo, se enturbian o desaparecen. Pero la verdad la decía José Coronel Urtecho cuando hablaba de que la poesía nicaragüense es el único producto que hacemos los nicaragüenses verdaderamente competitivo en el exterior, que la poesía es nuestro producto de mejor calidad. La verdad es que las letras nicaragüenses están en negro y los números nicaragüenses en rojo.

Los nicaragüenses, ciertamente, nos merecemos la poesía. Yo confío en cuerpo y alma en la poesía y confío en el cuerpo y en el alma de la poesía. Confío en el mundo interior y en el mundo exterior de la poesía.

Confío en lo que la Poesía le revela al ser humano y confío en lo que contiene la Poesía que hace que el hombre se rebele. Confío en la Rebeldía de la Poesía, así como confío en la vida.

A mi me enseño mi padre que la verdadera fortaleza espiritual de la palabra se da en la poesía y que la fortaleza espiritual de la poesía

edime al hombre. A mi me enseño mi padre que la poesía esta en todas partes y que la gratuidad de la poesía es una bendición en los ojos del poeta que todo lo ve con los ojos de la poesía, y que no hay temas ajenos a la poesía. Mi padre hizo más mi alma que mi cuerpo y me hizo poeta. A mí mi padre me enseño que los poetas no estuvieron en la construcción de Babel, que los poetas no están en la traición, ni en el robo ni en el crimen, que la naturaleza de la poesía esta en el reino espiritual porque la poesía eleva al hombre a la categoría de Torre de Dios y Pararrayos Celeste. La poesía le da al hombre una nueva especie de jardín donde florecen la inocencia y la libertad para que el poeta habite el mundo con pasión y apetito insaciable.

La palabra es de la letra a la libertad. La palabra es de la imprenta a la libertad y el conocimiento de la letra y de la palabra han hecho libres al hombre y a la mujer. Yo creo en la palabra y creo en la libertad. Creo en la democracia. Creo que la poesía enaltece al ser humano, y le da el sentido de la belleza al mundo. Creo que con la poesía el hombre deja el testimonio de su vida y de su tiempo con la hondura humana de su alma. También pasa que el poeta altera la realidad y vive una realidad alterada y vive lo que no viven los demás. Pasa que siempre encuentra la piedra bruta del dolor y para cantar su miseria baja, como el minero, a la profundidad de su espíritu para encontrar la palabra que relata su tragedia.

La palabra es de la letra a la Libertad y cada poeta logra su propio lenguaje y su propio mundo y llega a la poesía, cada vez, a través de una experiencia única, individual, irrepetible, intransferible y solo consolado por la lluvia. Para encontrar mi propio lenguaje busqué la idea y el sonido y la química de las palabras, y la encontré en la alquimia de la carne y el espíritu, en la alquimia de la gratuidad de la poesía que rechaza que la poesía sea un instrumento. Encontré que la poesía debe ser producto del matrimonio entre la sensibilidad, la imaginación y la cultura, encontré que la poesía es la voluptuosidad de los sentidos en el reconocimiento de la pureza y de la impureza, que la poesía, como el amor, es el banquete de los sentidos, que la poesía logra la magia de la transformación de los pecados capitales en virtudes teologales, encontré que la armonía entre la lírica del espíritu y las bajezas del alma comunica a los sueños con la razón, que en el universo de la poesía viven Ángeles y demonios y que todos ellos deben expresarse, que el lenguaje de la poesía debe contener la riqueza y la complejidad del cielo y del infierno, que el don de la vida en la poesía se da por el don de la palabra, que en la poesía los sueños son mensajes secretos entre el alma y la razón, que la sensualidad de la palabra es para el poeta, lo que el cuerpo del amante es para la amante, que el lenguaje de la poesía debe tener la agresividad y la armonía de la naturaleza, que en la poesía el dolor del alma siempre es una criatura verbal del orgullo de la razón.

Este es mi ELOGIO DE LA POESÍA, este es mi ELOGIO DE LA POESÍA NICARAGÜENSE., este es mi Elogio a las enseñanzas de mi padre.

Para terminar quiero tener el privilegio de leerles uno de mis últimos poemas, en donde cuento, o más bien descubro en mi mismo, lo que la poesía me ha hecho vivir y lo que la poesía me ha negado:

 

 

MONÓLOGO INTERIOR

I

Nadie es mi alma

y está estropeada por la virtud.

Me metí en una novela equivocada

y quise cosas que no eran para mí.

Me vi en el espejo cuando mi rostro perdió el sentido

y miré el sentido cuando mi rostro perdió el espejo.

Me siento viejo y estafado

por las rosas inquietas de mis pensamientos.

Ya tengo el veneno de la vejez

y el rostro me lo veo cenizo, inexplicable y misterioso.

Hubo una tormenta en la tierra y hay un olor fresco en el cielo

y solo mis pensamientos arañan y torturan a las mariposas.

¿Lo que deseamos es lo que debemos ser?

¿Lo que debemos ser es lo que somos?

La vida es un lecho de rosas sangre.

Total: la poesía que viví no me hizo escalar el Kilimanjaro

ni me arrojó a los lugares secretos del mundo.

Me perdí a mí

y quiero perder la religión

que ve los atardeceres con los ojos cerrados.

Realmente Dios trabaja de manera misteriosa y hace maravillas:

te oculta todo o te revela todo frente a tus ojos:

aquí, los humanos se transforman en animales,

allá, ves que entre el hombre y el tigre vive el dragón,

allí, en medio de la noche, entre brumas y misterios,

nos acariciamos como lo hacen los caballos y las yeguas:

topándonos con las cabezas y mordiéndonos el cuello,

acullá, nos deshacemos de las mosquitas muertas

que hablan de cuerpos desnudos con palabras vestidas

porque queremos pezones púrpuras y sexo ardiente y sucio,

aquí , me rebelo cuando el matrimonio domestica lo salvaje,

y allá , por fin, nos damos cuenta que el corazón es sencillo

y que repararlo es lo complicado .

MONÓLOGO INTERIOR

II

¿Quién elige su vida?

¿Y quién elige su muerte?

Hay días que cuando despierto en el lado oscuro del mundo

siento que estoy corriendo irreflexivo hacia la muerte,

que mi Ángel no podrá detener una mano asesina,

un accidente, un montaje de la casualidad trágica.

Entonces quiero construir una colina para desviar el viento.

Pero yo soy varios y cada uno de mis yo

quiere una vida diferente.

Héroe y víctima

no puedo hacer algo bueno sin hacer algo malo,

me salen voces hondas y quebradas entonando espirituales mestizos

y rituales mágicos tan antiguos como el canto íngrimo del gallo

y la raíz de la mandrágora.

¿El hombre contiene al poeta o el poeta contiene al hombre?

El soñador siente nostalgias de la vida que no ha vivido,

tiene jardines en la mente, frunce los labios y sopla los pétalos.

¿Será que cuando muera mi alma verá pasar mi cuerpo

como al cadáver de su peor enemigo?

Una vez tuve una visión desde la cima de mi vida

y ví, como en una película, promesas y sueños rotos,

de un hombre que se enorgullece de sus debilidades,

que ha pasado su vida buscando personas favoritas,

que ha estirado la verdad y pintarrajeado los cuentos.

Vi en la película de mi vida versiones peores de mí

dándole un mejor significado al mundo.

Cuando leo las líneas de mis manos,

las que tengo desde que nací.

Cuando leo las líneas de mis manos

y malinterpreto lascomosellaman en el cielo.

Cuando leo las líneas de mis manos

y solo encuentro eclipses

pienso, artesano santero de instintos,

que si la vida te sale con barbas es San José,

y si la vida te sale sin barbas es la Virgen María.

La vida siempre te enseña los dientes.

 

MONOLOGO INTERIOR

III

¿Quién soy y para qué estoy en el mundo?

¿Cómo voy a llenar los claros y las obscuridades

del caos de mi alma?

¿Cuándo en el aire de las mujeres esta el rumor de mi nombre?

Es cierto que el sol le da vida al mundo

pero ¿cuándo es que la luna esta cerca de mis manos?

¿Qué son para mí el amor, el destino, la poesía, la muerte?

Cuando recito oraciones invocando respuestas sobrenaturales,

es porque arrastro una vida fracasada?

¿El éxito en el mundo es el fracaso espiritual?

¿Esta sentada mi vida sobre mis excusas?

¿He justificado a mi espíritu y lo he consentido

hasta convertirlo en un impostor?

Nunca reprendí a mi espíritu

para que mi vida solo eligiera la libertad.

Entonces ¿qué impulso he omitido para lograr la felicidad?

Yo quiero llegar hasta donde me lleven los pájaros de mis pensamientos

y quiero llegar a la muerte sin ninguna aridez en el corazón,

quiero ser yo quien elija entre el impulso y la conciencia,

quiero tener virtudes rusticas preferidas

entre las vaqueras brillantes y triviales,

y quiero cometer los errores de las criaturas salvajes.

La libertad es para asomarse al abismo,

para darle belleza al mundo que iluminan las mujeres.

Cuando el sol se desliza debajo del horizonte

el poeta con una sola mirada ve el mundo de afuera

y el mundo de adentro,

con una sola mirada puede sustituir la realidad

y meter la magia en el mundo.

¿Tanta imperfección en el alma produce tanta belleza?

Si todo hombre tiene en su corazón la crueldad y la envidia del tirano

por qué el poeta que vive entre serpientes

nunca aprende a morder como serpiente?

 

MONOLOGO INTERIOR

IV

Estoy en la cima de un peñasco oyendo el rumor del mar.

En el horizonte, en donde la tierra se encuentra con el cielo.

¿Cómo era mi letra cuando era niño?

Ahora estoy como los árboles

que pierden sus hojas preparándose para el invierno.

Es como una fuerza que se adormece.

La vida intensa del cielo la hacen el sol y la luna,

las estrellas y los planetas, el trueno y los relámpagos,

el viento y la lluvia.

La vida intensa de la tierra la hacen el agua y el fuego,

los metales, las madera y los suelos.

La vida intensa del hombre y la mujer

la hacen las pasiones truncas, los pensamientos y las desilusiones.

El cielo, la tierra y los hombres odiamos lo que somos.

¿Qué nos mantiene vivos? Qué mantiene la muerte ?

Si yo fuera un hombre listo, y no lo soy, bromearía sobre el infinito.

¿Cuáles son los niveles de verdad que resiste el hombre?

¿Cuáles son las mentiras que amamos?

¿El honor y el deber tienen algo que ver con la esencia de la vida?

¿Qué tienen que ver el honor y el deber con la poesía?

Aquí está el cadáver que justifica la historia.

En los poemas de este cadáver

he visto crecer la cizaña junto a la rosa

porque cuantos más fracasos vivo más florece mi imaginación,

escribo más preguntas que respuestas,

me asustan más el trueno y el relámpago,

más que el exilio, la pobreza y los animales salvajes.

 

MONOLOGO INTERIOR

V

La tristeza no tiene fin.

La tristeza mira por los ojos y habla por los labios,

ve sin disfraz el mundo que se realiza con lágrimas.

El dolor interior debe salir a la superficie

para que crezca como un tallo íntimo,

aunque la flor cuando se abre siempre queda presa del tallo

y con un pétalo ve el amor y con otro la tristeza.

La soledad te hace respirar igual que la tristeza.

En la soledad se tienen pensamientos primitivos y salvajes

como los sacrificios humanos.

La soledad tiene el poder y la fuerza de una bailarina de Degas

y doma los acordes robustos de un piano tocado por el alma.

En la soledad observo el cielo y busco las estrellas,

doy pasos con los ojos vendados frente al precipicio,

soy un mortal equivocado en el lecho del río

con anguilas y cangrejos saliéndome de los ojos.

Siento que la vida que me queda no me deja tiempo para nada:

ni para las mujeres inteligentes y divertidas que sustituyen la verdad,

ni para el impulso de la naturaleza,

ni para experimentar cosas que solo se sueñan.

Tengo que confesar que en mi corazón

ya no encuentro verdades evidentes.

Con el rostro bañado en lágrimas

tengo que aceptar que he malgastado mi vida creyendo en las ideas.

Ahora empiezo a desaferrarme de las ilusiones,

a entender por qué mi vida no alteró el orden de la naturaleza.

¿Es despreciable el mundo?

Solo los jóvenes y los enamorados cambian el mundo.

En la soledad observo el cielo y busco las estrellas,

los astros te enseñan la virtud de la maldad,

la maldad de la virtud y que la libertad aterra.

¿Saben de libertad los moralistas?

Me angustia pensar que lo único que tiene sentido en el mundo

es el movimiento de los astros.

Y permítanme leerles este último poema que lo escribí el día de hoy, especialmente para el día de hoy:

 

LA POESÍA

El Arcángel Miguel es Quién como Dios.

El Arcángel Rafael es Medicina de Dios.

El Arcángel Gabriel es Mensajero de Dios.

El Arcángel Uriel es Fuego de Dios.

El Arcángel Sealtiel es Intercesor ante Dios.

El Arcángel Jehudiel es El Remunerador.

El Arcángel Baraquiel es Alabanza de Dios.

Pero todos ellos son pereza espiritual

frente a la torrencial plenitud de la vida de mi musa.

Mi Arcángela es una belleza dolorosa

y su alma fresca y vacía se une en su rostro

a la gracia inimitable de sus movimientos.

Esta musa Arcángela siempre conoció la ley de su belleza.

Vive para complacer sus sentidos y nunca tiene pensamientos.

La vida espiritual se empequeñece en sus manos,

tiene fascinación por las mujeres que aman a hombres

que piensan con la cabeza y actúan con la paloma.

Se siente dichosa porque toda la inteligencia de su dueño

la heredó en el impulso de su sexo.

Conoce los precios de todo pero no el valor de las cosas,

juega con el sexo para apagar los pensamientos,

usa la vida como un guardarropas

y con los pies bien puestos en la tierra nunca se olvida de volar.

Mi musa Arcángela quiere abrirme la garganta con los dientes

y la perversión de su inocencia ahora la hace llorar

cuando se está muriendo esta bellísima amapola.

No busca a nadie y nadie la busca a ella

y cuando necesita algo lo busca dentro de ella.

Mi musa Arcángela guarda amores enteros, intáctos,

y parece que el destino de sus grandes historias

son sus locuras que crecen y se embellecen ,

y sus canciones que dicen : “ una tigra no cambia sus manchas”,

o “¿que tiene el amor que tanto embrutece? “

Mi Arcángela musa siempre llegó a una relación

para buscar como escapar de ella

y se le salen del cuerpo sonidos de mujer

con una angustia que vive arrimada a la belleza

cuando la ves moviéndose con un pez eléctrico metido en el cuerpo.

Mi Arcángela musa es una bestezuela silvestre

hecha con torpeza y juventud

y su cabeza va en busca de mi mano que simula un paraíso.

Ella conoce el hambre, la soledad y la miseria humana

aullando en el patio de mi casa

y harta de besar con los ojos cerrados

vive conmigo en esta ciudad que es una bestia baja y perversa

que alimenta su impudicia

con el orgullo de rameras, poetas y borrachos.

Granada, 23 de Agosto del 2006

 

 

Laudatorio de Francisco de Asís Fernández

 

Carlos Alemán Ocampo

¿De qué tamaño es el mundo? Me pregunto cada cierto ciclo, de estos ciclos que te hacen sentir que la vida se emancipó del torbellino y crujió en ascendentes pasos. En cada ocasión se revitalizan. Atrás quedan amores, recuerdos y rencores. Por delante brota de una fuente inagotable la poesía con nuevas pasiones, fe y confianza de estar vivo. El tamaño del mundo es del tamaño de la poesía. Todo pasa. Solo la poesía queda. Un viento de espíritus pasa muy lejos desde mi ventana y de vez en cuando reposan en ella. Emprenden la marcha al paraíso, atienden al llamado del Canto de Guerra de las Cosas, porque la última y perenne piedra es la poesía. Pasó Roma y pasaron sus legiones, pero sobrevivió Catulo y Propercio. Y todavía se puede decir al compás de Safo desde Lesbos:

la dulce joven bella,
por quien tú tantas veces
tiernos suspiros dabas,
hoy a tus brazos viene;
no envidies a los dioses,
si tu ventura entiendes.

Prosas Profanas son, en este siglo XXI, una presencia que arrebata las mentes, inquieta sensaciones y provoca vida perdurable. Los poderes bajo los que se escribieron estos poemas pasaron y sobrevivió la poesía. El mundo es de ese tamaño: las dimensiones de la poesía. La poesía vive la época y el canto la evoca. Todo lo demás fue comparsa que permitió la marcha triunfante con claros clarines de la poesía.
Francisco de Asís Fernández es hijo de un tiempo lejano que no envejece. Francisco es hijo de una generación que tuvo poesía, música, revoluciones, aunque se desgarre el alma y se lastime frente al tiempo:

Desapareció mi juventud y ahora tengo miedo de creer.
Desaparecieron mis amantes y los pañuelos de seda,
¿Y a mis sesenta años me pregunto qué soy por dentro?
¿El hijo poeta de un matrimonio destrozado?
¿O parte de un sueño del tamaño de las montañas nicaragüenses,
De un generación que será como una huella en la arena
con un testamento de muertos, tiranos y ladrones? (Veo fotografías de mi vida. 2005).

Sólo los poetas son capaces de autodestruirse y de renacer en la poesía que nunca será cenizas, sino cimientos para regenerar el mundo.
Francisco no ha legado un arte completamente nuevo, sino una visión nueva del mundo amatorio, y a la vez, del mundo poético. Lo inició desde joven y sin turbarse lo ha continuado en la madurez.
Edwin Illescas uno de los poetas más ilustrados de nuestra generación, le confiesa:
“en tus nuevos poemas la vida personal del adulto se trasmuta en signo cifra de un mundo de purezas e impurezas. De esplendores y obscuridades. De brasas y carbones. De hastíos y pavos reales “que se mueren en la tarde”. De sombras y luces reducidas a la ceniza intrascendente del hombre. Mundo derruido que, paradójicamente, es recuperado por tu poesía para darle su vida eterna. La vida eterna del poema. Por eso mismo, se trata de una escritura que encierra y trasciende el mundo que la origina. Y puede que a pocos y hasta muchos no les interese lo que dice el poema. Puede que prefieran la maravillosa levedad de la forma o el lenguaje. Y hasta puede que piensen: una cosa no es posible sin la otra. Ningún mundo es posible sin un lenguaje que lo transmita. En estos nuevos poemas tuyos hay ambas cosas. El mundo que borroso me parece entrever está sustentado (alimentado), se sustenta (toma su alimento) de un lenguaje espontáneo, directo, desenfadado, vivo, que sólo vive en vos”.

La poesía corre su propio camino y Francisco la ha llevado de la mano vestida de colores, desde los espacios siderales hasta los más profundos espacios de la intimidad sustantiva. Es el hombre revelado, desbordante de luces manifiestas a través de colores y sensaciones. Sentimientos agitados en cada verso.

En su última poesía lo invade una ola de reflexiones pesimistas:

“Siento que mis mejores años me abandonaron
Así como un avión deja el aeropuerto
para irse a una orilla lejana donde se desvanecen las ideas y las ilusiones” (Cuando la poesía desciende hasta mis manos)

A pesar del pesimismo, a contramarcha la solemnidad se impone en las actitudes de Francisco y el ser desbordado de la poesía después de llenar ríos, lagos y mares con la suya se trajo la poesía del mundo a su mano y organizó el evento de mayor trascendencia como jamás de había visto en Centroamérica: el Festival Internacional de la Poesía en su Granada de la infancia y sus primeros amores. Con cuerenta países participando casi doscientos poetas en atrios, escalinatas, escuelas, calles y bocacalles, pueblos aledaños, cada rincón del departamento de Granada lleno de la poesía universal en el sentido más simple geográfico del término. Todos los continentes representados y todos los poetas nicaragüenses participando en recitales que parecen manifestaciones, y recitales con más gente que cualquier manifestación política. Y la gente sentada de pie o reclinada contra los muros, religiosa y poéticamente escucha y con entusiasmo se aplaude a la palabra dicha en cualquier idioma, con el sonido y la música de idiomas lejanos y cercanos. Cada recital como que fuera un auto sacramental. Casi lo es si no fuera porque con frecuencia el motivo del canto es precisamente y exactamente dirigido a lo profano.

El parto de Francisco de Asís Fernández Arellano pudo darse en cualquier rincón de este universo mundo, sin embargo fue en San José de Costa Rica, durante el exilio de su padre, amigo y devoto de una monjita de María Auxiliadora, a quien se le ocurrió envolver al recién nacido en una bandera de Nicaragua. Me refiero a la ahora beata Sor María Romero.
Francisco posee el don del permanente retorno a la infancia:

Para el niño que soy
Quiero una antigua canción de cuna,
Manos de bálsamo que curan y tejen desagravios…

Ningún poeta nicaragüense ha tratado tan profunda y constantemente el tema de la muerte. La muerte como idea transversal atraviesa todo la poesía de Francisco. La niñez y la muerte marchan de la mano:

Es que los muertos jamás se van para siempre.
Viven en una aparición escapada de la memoria
En el río incontenible de aguas amnióticas,
Y en las fotografías en blanco de soledad y negro de tristezas.

En su vida de lucha se ha dado a plenitud: desde jugarse el físico hasta teorizar en diferentes posiciones políticas. Nada le es desconocido. Todo le ha importado y siempre lo ha dicho con una perenne inquietud de patria y de destino, con la que podremos estar o no de acuerdo. Desde el altar de la poesía que acunó su infancia se integró a un grupo de muchachos poetas: Los Bandoleros de Granada en 1962. En la misma ciudad que fue capital de la Vanguardia, bajo el impulso juvenil y el empuje de su padre Enrique Fernández. Su casa era una casa de poetas, a todos los grandes poetas nicaragüenses de mediados del siglo XX, Francisco los conoció en su casa. Y luego él, se casó con la poeta: Gloría Gabuardi y lleno su casa de arte y fue a su vez una casa de la poesía.

Su obra publicada es la presencia de su paso atento, militante, tanto de la política como de la poesía. Una primera etapa se inicia con su libro de poemas A principio de cuentas, (1968). Editado en México con ilustraciones de José Luis Cuevas. La sangre constante, (1974). Y una tercera, anunciando la entrada a su madurez, con un título anatémico: En el cambio de estaciones,(1981). Una cuarta en Pasión de la memoria (1993). Es la plenitud de la poesía, la suya y la de su generación; de ahí en adelante se convierte en una especie de emblema, por su fidelidad a la poesía, de la poesía generacional y se convierte en el poeta por excelencia de nuestra generación, la generación más abundante de poetas: la de los sesenta. La Generación que cambió el mundo y su sentido de la estética. Francisco contribuyó a crear esa nueva concepción del mundo y sus encantos. Del mundo y sus angustias. Todo fue nuevo desde entonces. Algunos sucumbieron. Otros se adormecieron. Pero Francisco tomó la bandera y la mantiene en alto. Enhiesta, como se dice en los discursos patrióticos escolares. Friso de la poesía, Árbol de la vida, Celebración de la inocencia tres libros plenos y más poemas publicados en revistas, suplementos, o páginas electrónicas. La poesía viva.
Francisco vive por la poesía, de la poesía, en función de la poesía, como actitud vital y razón existencial de ser. Ser poeta en Francisco es el ser ante todo.

Toda la obra de Francisco de Asís Fernández está marcada por la sensualidad, aun cuando se refiere a la infancia y a la muerte.

Jorge Eduardo Arellano, su compañero de armas como “bandolero” granadino escribió un artículo: “CHICHÍ: Aristósofo del binomio cuerpo-alma”

“No he conocido a nadie, entre mis coetáneos, que haya recibido el hipocorístico más fiel a su personalidad, a su inocencia de niño: Chichí. Hipocorístico, o sea abreviación afectuosa de nombre propio, en este caso de Asís, derivado de la pronunciación infantil- que lo identifica no sólo entre sus numerosos amigos, sino también en un ámbito mayor, casi a nivel nacional. E incluso ha repercutido en el orbe cristiano y musulmán, proyectando uno de los vocablos más representativos de la lengua nicaragüense y su raíz nahua.

Pero el niño de hoy, vástago único de mi prima en segundo grado Rosita Arellano, era en los primeros años 60 -cuando compartimos la catapultante aventura de la rebeldía estética, bajo la dirección de su padre- el vivo ejemplo del artista adolescente. Entonces lo retraté como el poeta de los chico-bien y el chico-bien de los poetas, recitando en la radio y en el parque, dibujando desnudos y perfiles actuando en teatro y noticieros cinematográficos, zapateando mejor que un andaluz en las fiestas de la diz que aristocracia, planeando comedias musicales, arreglando la biblioteca paterna, leyendo a Leon Bloy y a Stanislawsky, hablando de arte en las galerías y salones de Managua.

Todo es recuerdos y presencia de una vida intensa, con una poesía vital para el siglo XXI, manantial de agua clara, pero de escarpada montaña, porque para beber de su luz es necesario estar atentos. La poesía de Francisco es de constantes referencias intelectuales: paso a paso, letra a letra. Para leerlo es necesario tener el ojo limpio y la mente amplia para atrapar cada partícula de su pensamiento. Se pasea desde la palma infinita de las rutas astrales, hasta las aventuras del deseo irracional del regreso a Ítaca. De la Galaxia a la mitología, desde los amores profundos a las angustias existenciales, desde las calles de Granada a las calles del mundo. Todo es uno. Todo es un constante escudriñar de los motivos de las voces interiores. El verso exacto construido a punto de átomos: la luz de la poesía.
Bienvenido a la Academia Nicaragüense de la Lengua, Francisco de Asís. Bienvenido con tu Elogio de la Poesía, que es el canto constante de nuestras raíces y de nuestro intelecto. En nosotros: los hombres y mujeres de la generación de los sesenta que ahora construimos el siglo XXI y no paramos de crecer.

 

 

 

 

 

 

 

 
 

 

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