El Gran Chichí

Por Fernando Silva

— Francisco de Asís Fernández...! El entusiasmado...!

FRANCISCO de ASIS FERNANDEZ.-(Granada 1945)

ARBOL DE LA VIDA- (Poesía)-ANE-Norad-CNE- 81 pgs Ilus.-CUEVAS.

 

Francisco de Asís (Chichi) es mi ahijado. Yo lo admiro y lo quiero mucho, y me siento satisfecho y halagado con la poesía suya que escribe, por ser una poesía  lisa y limpia por todos lados, como las piedras de los ríos. Antes de seguir  diciendo más, quiero dejar en claro que si alguien dijera que yo soy parcial escribiendo un juicio sobre Francisco de Asís, Tiene razón. Eso es cierto; además de verdad, hay que dejar claro que los juicios.. quién dice que son imparciales, por qué tienen que serlo..? Todo lo importante que uno puede decir cuando habla de otra persona, es cuando lo dice con cariño y con buena voluntad. 

En literatura, si, es peligroso.. cuando el que se dice crítico, con lo que se aprovecha con cinismo para aparecer en primer plano en el escenario que al otro le corresponde. Eso se llama pretexto, que se traduce como petulancia.

Bueno, pero a mí el que me interesa es Francisco de Asís.

De lo primero que voy hablar es de su persona misma y siempre lo hago así, hablando de la persona primero porque entiendo que toda obra tiene dueño.

Personalmente me sorprende y me convence Chichí por ese su espíritu que acompaña siempre con una gracia suya, que es su entusiasmo -!..qué maravilla..!- todo poema, toda motivación poética en Chichí viene iluminada. Se encuentra uno con él y su nota chispeante y ya lo sabe uno - porque se le echa de ver al momento que por ahí le anda un poema, como una sombrita que le pasa por su cara,   por su cuello, por el pecho: -“Tengo el poema más grande del mundo” le dice a uno-, -“Esto es lo mejor que se ha escrito hasta ahora”- dice. Eso es muy significativo. Un poeta siempre tiene razón cuando crée que su obra, pequeña o grande es lo mejor del mundo, porque lo es. Quién le puede discutir a alguien cuando dice que lo que tiene allí escrito es bello..?

-para él- Eso nadie  puede negarlo. Lo demás es otra discusión; sin embargo, nadie sabe mayor cosa sobre la obra de otro; pero de eso me aparto. Yo si sé sobre la  obra de Chichí, porque juntos los dos nosotros creemos que es admirable y  que está en la primera línea de la poesía más representativa de su generación. Y eso se sostiene y se mantiene con el entusiasmo de Francisco de Asís. Hay que decir que Chichí siempre ha sido el dueño de su entusiasmo. Como yo soy su padrino me acuerdo que así era desde que estaba pequeño. Como dicen de Sartre: “Sartre était depuis l'enfance convaincu qu'il deviendrait un "grand ecrivain"-

Y así era también su padre el poeta Enrique Fernández Morales (Quico mi compadre. Me acuerdo que me contaba que siempre antes de escribir un poema ya lo había soñado. El poemario de Chichi “Arbol de la Vida”, lo he leído ya tres veces: el mejor elogio a un libro es haber podido leerlo más de una vez. Siguiendo en la misma línea de mi escrito, quiero señalar que el entusiasmo, el ánimo de Francisco de Asís por su propia poesía obedece, por lo que yo he podido analizar, a la emoción que Chichí le pone encima a las palabras, hace que primero brillen las imágenes en su mano, para enseguida agregarle con la misma mano todo lo demás: imágenes, reflejos, tonos, notas, palabras, gestos, etc., así como el que recoge el café maduro se alegra con cada frutita que va echando en su canasta. El índice, por ejemplo, de este libro tiene muchos significados, de manera que perfectamente se puede poner como otro poema más: “los peregrinos del árbol de la vida/ Cuando ya no esté con ustedes/ Gratuidad de la Poesía/ Friso de la Poesía/ El amor y la muerte..”

Me aparto de la idea de hacer un análisis puntual - crítica de albañilería- cómo y quién es ese que puede ponerle más o quitarle algo a una poesía..?. Al fin y al cabo, no es por ahí por donde voy yo, A mí me gusta que la poesía se vea y se toque, acordándome de aquello que dijo, no me acuerdo ahorita quién que “la poesía es la única manera de poner en  práctica la verdad” y el mismo Francisco de Asís  sostiene que “el Don de la vida se da en el Don de la palabra” Como hacen los músicos con las letras de las canciones los tonos de este poemario los voy ir dando en voz alta..” Las oraciones de los peregrinos/ son infinitas como sus travesías./ La vida es una imaginación de los peregrinos” En lo que es el “Paisaje interior”, el mismo poeta  se expone “Soy mas bien un cisne torpe en tierra firme y arena volcánica/ adornado con un jardín de gardenias”/ - y después con- “el canto de la marea del mar./ que sigue - en el vaho de la noche las altas y ásperas murallas de la carne.”

Finalmente quiero aprovechar esta oportunidad para decir, sin temor a equivocarme, que en este momento aquí en Nicaragua estamos presenciando un acontecer político que no encuentro como explicarlo simplemente. Qué será..? A mí me parece que en parte se debe a la contribución y apoyo a toda esta recuperación de la vida en el arte en Nicaragua, al respaldo efectivo muy valioso prestando por - ANE - Fondo Editorial Asociación Noruega de Escritores y la Agencia Noruega para el Desarrollo NORAD, y al mismo tiempo a la labor encomuable del CNE -Centro Nicaragüense de Escritores-, que ahora amplia sus horizontes bajo la influencia y tutela de la escritora Karla Sánchez.

Sigo, pués en lo que estaba, con Francisco de Asís Fernández. Venía sosteniendo como una característica determinante en su temática poética, el “entusiasmo” suyo, propio. No creo que se vea ésto como algo superficial, simple. No. Creo y sostengo que este entusiasmo es revelador de su propia conciencia que la descubre con una tranquila expresión amorosa de su genio. Genio y entusiasmo están juntos como la música y la letra de una canción que dice:... “vivo ese mi mar interior que tiene aguas más cálidas..”. Esa forma de darse presentándose con una reserva interior más cálida donde está haciendo el ánimo su nido; donde el pensamiento se guarda a la sombra de un sol amansado y propicio que le da valor al cuerpo y alma del decir del arte poético, vivificado o verificado en notas de goce, en el momento que la voz suena como el ruido del sueño cuando se despierta.

Tampoco estoy afirmando nada más allá de la propia boca del que canta en términos de “Arbol de la Vida” Vegetación que está en la mirada y que todavía, en el recuerdo de esa mirada aparece mejor la visión de su mundo con el testimonio de ese entusiasmo que a mí tanto me gusta.

1ero. de marzo 1999