CELEBRACION DE LA INOCENCIA

Este libro, por mejor decir, este poemario, de Francisco de Asís Fernández que reúne poemas construidos, cincelados entre 1962 y el 2000, y que dedica a Granada de Nicaragua, que confiesa “hizo el tejido y entramado de –su- niñez y de –sus- sueños”, ¿serán como afirma Fanor Téllez en la presentación: “las obras completas de Francisco de Asís”? cabe la duda, cuando el aliento está aún bullente y hormiguea el don de la creación y se tiene a borbollones la sensibilidad y las ansias de expresión que en espontánea acción rítmica fluye.

No son pues, con el debido respeto al autor, sus obras completas, cabe decir que son sus últimas obras seleccionadas y ordenadas para la impresión, porque desde la fecha del poema más reciente en esta poesía reunida, no creemos que no estén escritas o al menos esbozadas nuevas piezas hijas del fermento literario que habita en Francisco de Asís.

Nunca libro que imprima y publique Chichí serán sus obras completas hasta que su inspiración descienda al sosiego eterno, y entonces Gloria y/o su hija e hijos con el amor y el reconocimiento prodigado al padre, como él les enseñó en la veneración a la memoria del suyo, el suegro y abuelo, Enrique Fernández Morales, deberán asumir los riesgos de reunir la poesía completa de Francisco de Asís, para gozo y deleite, añoranzas y descubrimientos de quienes fueron y serán sus lectores y es entonces cuando podrá decirse de las obras completas.

De la obra de Francisco de Asís son muchos los que han opinado, en diferentes oportunidades en ocasión de otros libros, han hecho valoraciones sobre su poesía, y como en “Celebración de la Inocencia” se incorporan algunos de aquellos poemas, es lícito que utilizando otras voces esta noche nos den la dimensión real de su obra.

Blanca Castellón ha dicho de Chichí: “Hijo de Adán, Adánico, Edénico, transcriptor insigne del eterno misterio de la muerte, grumete de los placeres de la vida. Pocas veces se tropieza con poetas recipientes, de un hermosos ramillete de sentidos, tan en carne deliciosamente viva –en estado de alerta- sostenidos no mas que en los estímulos permanentes de la belleza”.

Porfirio García Romano apunta sobre “Arbol de la Vida”, “Francisco de Asís Fernández, especie de Edipo y Esfinge, sin penas y culpabilidades, más que las del poeta, al mismo tiempo responde como un Tiresias, sobre hechos, acontecimientos, fuegos y juegos, bailes, fervores ocultos en las inmensidades del ser para subrayar sus huellas” “El rediseña, redibuja, resignifica las palabras que han dado por ahí una respuesta, una definición y han sido olvidadas por nosotros, revisa sus significados, crea piezas tridimensionales y con ellas crea vidas, cuerpos, poemas”.

Fernando Silva opina: “Me siento satisfecho y halagado con la poesía suya que escribe, por ser una poesía lisa y limpia por todos lados, como las piedras de los ríos”. Personalmente me sorprende y me convence Chichí por ese su espíritu que acompaña siempre con una gracia suya, que es su entusiasmo, ¡que maravilla¡ todo poema, toda motivación poética en Chichí viene iluminada. Francisco de Asís siempre ha sido el dueño de su entusiasmo, que es una de sus características de su temática poética”.

El ensayista granadino Nicasio Urbina valora que “Francisco de Asís es un poeta más abiertamente sensual, expresa una genealogía del placer sumamente interesante, y de particular importancia para entender el proceso estético que se está dando en la poesía nicaragüense de los noventa, cuando después de la lucha política, después de la descripción del mundo exterior, de la inmediatez, nos entregamos a la intimidad, a la introspección, al amor y a la belleza”.

Y finalmente una afirmación rotunda que sitúa al poeta De Asís Fernández, es la ofrecida por Gioconda Belli, quien a propósito del “Arbol de la Vida”, señala que: “Sin perder la exhuberancia vital que lo hace una de esas presencias rotundas del paisaje poético de Nicaragua, tal como un volcán posado en el horizonte o el árbol que crece en las cañadas del café, alzándose con las ramas llenas de pájaros desde la hondura verde y sombreada. Francisco de Asís llena en este libro la copa de la palabra, creando con el humus de una vida fértil, la arquitectura de un universo poético maduro, donde la sustancia cósmica de la experiencia, se rige por las leyes mágicas de la imaginación y el rigor del equilibrio, para darnos un libro de madurez que propone la belleza como una filosofía de la vida”.

Fanor Téllez indica que “De Asís es vario y unitario en la inconfundible modulación de su voz y sello personal, o lo que es lo mismo, con su rostro escritural y su espíritu libre y experimentador. Y sitúa a La Inocencia –razón del texto poético que estamos presentando- como el entrañable espacio de la poesía, el punto original que se conserva o genera en la escritura como la realidad y la vida donde queremos mantenernos para ser felices y en celebración permanente”.
Todas las opiniones transcritas son suficiente argumento para presentar a Francisco de Asís Fernández, con cada una de ellas se sustenta su autoridad poética. Pero no serían completas sino somos capaces de compartir con el poeta algunas de sus reflexiones sobre la poesía para entender su honda identificación con la creación, La poesía, como el amor, es el banquete de los sentidos.

Disfruten nuestros sentidos con este banquete de poesía cargada de sentimiento y fuerza.

Muchas Gracias Chichí,
Muchas Gracias Amigos.

 

Granada, Viernes 13 de Julio de 2001.